El Chat Incorrecto

El Chat Incorrecto

Todo comenzó un jueves. Me encontré con mis amigas en el Muncher House de Paseo Tec 2 para cenar unas deliciosas costillitas y una bebida refrescante.  El chisme no paraba, las actualizaciones y novedades seguían intercambiándose entre los “pásame la sal” y “dame una servilleta, porfis”.

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¿Es esto demasiada información?

Es esto demasiada información

A mis casi 30 años uno pensaría que soy una persona con sentido común, que ya sabría qué sí se puede decir y qué no, con quién sí y con quién no, entre otras cosas que uno pensaría, dicta la lógica, al menos ya en el famoso “tercer piso” o cuando una ya está cerca de él.

Bueno, supongo que yo: Mimi Castillo soy la excepción a la regla  –me sentí muy “A Él No Le Gustas Tanto” al escribirlo – y esta es la historia, pero la verdad es que siempre  –y cuando digo siempre es “SIEMPRE” – he sido muy comunicativa. Con todos.

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La maldición de las palomitas azules

La maldición de las mariposas azules

Después del epic fail de Fulanito en la boda, decidí darme y darle a Tinder una nueva oportunidad. Jamás consideré lo que la nueva actualización de WhatsApp ocasionaría en mi etapa de “nuevo ligue”.

Para mí esas dos palomitas azules solamente es una forma de asegurar que el mensaje ha sido leído, pero no necesariamente que va a ser contestado pronto. ¿Qué tal si la persona está manejando y solamente pudo leer el mensaje? ¿Realmente quieres que se arriesgue a contestarte? O ¿qué tal si está en una junta?, ¿dando clase? Las personas no contestan –creo yo– porque no pueden. O al menos esa es mi razón para no hacerlo. No porque no quiera o no me interese.

Bueno, no todos opinan lo mismo, para algunos es “mensaje leído, mensaje que tienes que contestar en este momento” y más vale que tu respuesta sea inteligente.

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Dinner date! Yo y mis pensamientos

Dinner Date

Hay cierta belleza en cenar sola. Al menos eso es lo que pienso. Y no me refiero a cenar sola frente al televisor o con el celular, tableta u otro aparato electrónico que se le parezca. No.

Me refiero a cenar como Dios manda: En la cocina, aunque sea el “recalentado” de ayer (o en mi caso las sobras de la ensalada de atún que hizo mi mamá a mediodía), en la mesa, poner el mantel, el tenedor, tu plato (ok, este si era desechable) y tu refresco.

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