El Inconveniente del Caribe

Después del drama y la adrenalina que vivimos el primero día del crucero, era el momento de empezar a disfrutar las vacaciones. Cruceros y Grupos nos ayudó a reservar todas nuestras actividades para no perdernos ni olvidar nada. Pero teníamos un rato libre antes de empezar con las actividades y mi hermana y yo teníamos una misión: Cual beauty bloggers buscaríamos LAS FOTOS para tener de recuerdo de este viaje. Entonces elegimos los mejores outfits  y maquillaje. 

Llegué a la zona de restaurantes usando un vestido, mi cabello alisado -nivel liso perfecto-, mi delineador de ojos igual en cada lado y mis labios rojos no habían manchado mis dientes ni se había corrido a la barbilla.  Me sentía lista para conquistar al mundo -o al menos a un barbón soltero. 

Mi hermana y yo decidimos ir al bar de la alberca para ver mejor a los solteros codiciados. Tomé asiento y dejé que el hielo y el alcohol hicieran de las suyas. Mi hermana tomó una siesta en el camastro y yo empecé a buscar al barbón padre-de-mis-hijos-no-nacidos-y-no-concebidos.

Pasó un rato y luego por fin vi al barbón que me había topado en la mañana. Metí la panza para que se levantaran las bubis y se escondiera mi lonja y acomodé mis piernas juntitas y bien pegadas al asiento para evitar que se levantara el vestido. (Está bien que quería llamar su atención, pero hay niveles).  Él estuvo rondando mis rumbos y de repente me volteaba a ver – o a mi hermana, a una de las dos- pensé que tal vez se acercaría pero, para mantenernos alineados con el modus operandi e historial de mi vida amorosa, no pasó nada. 

Decidí superar mi corazón roto con una margarita -o bueno, creo que era la segunda, ¿o la tercera? equis- De rato vi a otro barbón. La cuarta margarita me hacía sentir los ojos pegajosos – o tal vez era el sudor mezclado con la brisa de mar y agua de alberca que de repente me salpicaban. Él me volteaba a ver directamente. Estaba solo en el bar, mi hermana dormida. Este era mi momento. Animada me impulsé para levantarme.

Auuuuch
El sudor había pegado mis muslos a la silla. Quería voltear, pero tenía miedo de ver una mancha oscura de sudor con forma de mi cuerpo o sangre y piel pegada en la silla.

Caminé hacía el bar, ignorando el dolor pero sí sintiendo el vestido pegado a mi piel. Me paré su lado y esperé a tener su atención y la del barman. Mientras esperaba, me movía de un lado hacia otro disque bailando, pero para despegarme el vestido, porque estaba segura de que tenía el perro metido y con un vestido rosa fosforescente era difícil de disimular. Volteé a mi alrededor y vi que todos estaban en su rollo, entonces consideré si acomodarme el vestido era posible, pero temí salir en un video de YouTube sacándome el perro. No creo que mi soltería pueda soportar tanto. Tampoco creo que soy tan importante como para que me graben o me pongan tanta atención, pero de repente sí soy paranoica y más con algo de alcohol.

De repente caí en cuenta de que estaba ahí para ligar y también de que tenía muchas ganas de hacer pipí. El barbón tomó su cerveza, volteó a verme, sonrió y luego se fue para unirse a sus amigos. Perdí el momento por estar preocupada por mi calzón.

El barman por fin me miró y sonrío.

-¿Buena fiesta? – me preguntó con una sonrisa pícara.

Me extrañó su pregunta y busqué mi reflejo en la licuadora: Mi rímel estaba corrido, había manchas de labial en mi barbilla, mi pelo estaba entre una mezcla de alisado y encrispado y uno que otro rizo ya se hacía presente. Volteé a ver mi vestido y noté manchas entre amarillas y verdosas por las margaritas y estaba segura de que -por mi espalda y debajo de mis bubis- el vestido había cambiado a un tono más oscuro. 

Sonreí nerviosa y regresé con mi hermana. 

-¡Voy al cuarto! ¡te veo en la cena! – le dije mientras me tambaleaba medio borracha y medio mareada por el mar.

De regreso al cuarto intenté ignorar a todo barbón que me topaba:
Querido padre-de-mis-hijos-no-nacidos-y-no-concebidos volveré renovada. Tú solo espera.

¿Cómo le hacen las beauty bloggers para verse tan perfectas en el calor inmenso del Caribe? Una cosa era segura. No importaba lo que sucediera, no podía volver a pararme de ese lado del crucero. 

Día 2: No dejé mi corazón en las Bahamas,  pero sí parte de mis muslos con una pizca de dignidad.

3 thoughts on “El Inconveniente del Caribe

  1. Levaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, ya te extrañaba.

    Espero que te estés divirtiendo y disfrutando de lo lindo en el mar.

    ¿Has oído la canción de “Calma” de Pedro Capó? Dale play, chica y baila.

    Liked by 1 person

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