¿Señales de Dios?

Señales de Dios

Normalmente soy buena al interpretar las señales de Dios:

Cuando pienso: Dios, ¿debo soltar? ¿Dejar ir?
Luego veo a una mariposita que se aferra a la ventana del copiloto con todas sus patitas para luego ceder ante la velocidad y terminar embarrada en otro carro.
Auch.
Mensaje: No, no sueltes. Si sueltes te va mal. Aférrate con todas tus fuerzas.

Dios, ¿debería gastar todos mis ahorros en comprar esta bolsa?
Y luego mi tarjeta de crédito es declinada, pero en el momento me ofrecen una de la tienda departamental y¡TADA! ¡La bolsa es mía!
Mensaje: Siempre habrá una manera de lograr lo que quieres.

Dios, ¿debería comerme ese pedazo de pay de queso aunque tenga colitis?
Y luego me recomiendan una faja que “no se siente ni se ve” pero mantiene al margen las carnes.
Mensaje: Siempre tendrás el apoyo que necesitas para lograr tu cometido.

Dios, ¿debería ya regresaral gym?
Y luego me preguntan si puedo ir al cine justo el día en que decidí regresar.
Mensaje: Puede esperar más tiempo…Mientras tomes agua todos los días, tu salud estará bien.

Bastante concreto. Directo. Es fácil, para mí al menos, notar las señales de Dios.
Al menos eso creía.

Hoy por la mañana tenía mil pensamientos en mi mente:
¿Estoy haciendo lo correcto? ¿Cómo voy a saber si es el camino correcto? O sea, ¿cuándo se supone que uno se da cuenta? Pero entonces si este no es, ¿entonces cuál es? Estoy malgastando mi vida. Cumplí 33 años y ¿qué he logrado? A mi edad, mi mamá ya me tenía a mi…  ¡Soy la menor! ¿Seré mamá algún día? Tal vez debería ver a mi blog y mis proyectos literarios como mis hijos. ¿Por qué quiero tener hijos? ¿Dónde está mi novela? ¿Los cuentos? El blog… Siempre escribo sobre barbones. ¿Qué estoy haciendo? ¿Por qué escribo sobre barbones?… Compro demasiado. Debería ahorrar más. Tengo 33 años.

Comenzó un poco de viento. Pensé que era una señal. Entonces me detuve un momento para sentir el viento, abrí los ojos y miré por la rendija para ver el sol.

No me importó que estuviera parada en un estacionamiento de concreto y techado. Alcanzaba a ver tantito los rayos del sol por las ventanitas que había en las paredes y había un arbusto cerquita -creo que era real-entonces tenía toda la naturaleza que necesitaba para escuchar a Dios.

Sonreí ante la nada.  No me importó la presión de la persona que esperaba a que saliera del estacionamiento para tomar mi lugar. Era mi momento de conectarme con Dios.

Respiré profundo y entonces esa brisita se convirtió vientos huracanados.  Fui atacada por la tierra que entraba a mis ojos, a mi garganta, y se pegaba en mi piel y pelo recién bañados.

Me metí a mi caro sintiéndome traicionada… o al menos extrañada porque, hasta el momento, se me veía bien el pelo. Había sido un buen día para mi pelo. Y eso no pasa mucho cuando tienes el cabello rizado.

Me detuve un momento a pensar.
Mensaje de Dios: _______

La verdad creo que soy buena para reconocer las señales de Dios en la naturaleza, entonces decidí que ese no había sido un momento. O sea, fue como que medio agresivo, ¿no? El momento. Un poquito demasiado intenso y cero cutepara mi gusto. Entonces no.

Pero si sí, ¿qué me quiso decir?
Mmm….
Pensemos…

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