La Faja, las Medias y la Bolsa Gigante

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Es temporada de posadas, se tomarán fotos que durarán para toda la vida. Tenía una posada importante, entonces me puse un vestido coqueto y medias (por aquello del frío) y luego decidí usar una faja.
Sí, nada más a mí se me ocurre. ¿Qué puedo decir? Quería medio controlar mis carnes.

Llegué al restaurante en donde sería el evento. Me chulearon el pelo, maquillaje y vestido:
-Levita, ¿cómo está mi niña? ¿Estás adelgazando?
-Graaacias- le dije con una sonrisa de oreja a oreja.
Nope! Es la faja…
Levaaaa… Weeeey! ¡Estás más flaca!
¿En época de tamales? Traigo faja…

Tenía confianza en que los platillos fueran de proporciones pequeñas. Y luego empezó a llegar la comida: Cada platillo podía haber sido compartido fácilmente entre dos personas, pero eran individuales: una ensalada, una crema, pollo relleno de acelgas, con papas y espárragos, y luego el postre, un pay de manzana caliente con su bola de nieve al lado.

-¿Todo bien? – me preguntó mi mamá…
Afirmé con la cabeza, mientras respiraba profundamente.
Sí, ya sé… No estaba obligada a acabarme todos los platillos, pero después de probarlos hubiera sido una grosería no acabar. Después de todo, es pecado desperdiciar.

Luego de unos minutos, el mesero regresó con tres postres diferentes que puso sobre la mesa:
-Para las damas – dijo con una sonrisa y luego se retiró.

Todas empezaron a hablar emocionadas por los postres que nos trajeron (¿son de cortesía o van a salir en la cuenta?… al parecer, era la única preocupada).

Los postres se veían deliciosos: nutella, caramelo, frutos rojos… Eran deliciosos.
Todas empezaron a servirse y a decir lo rico que sabía este o aquél; comenzaron a elegir sus favoritos y yo solo podía sentir la faja apretándome el abdomen.
¿Qué clase de vida es esta?

Tomé mi bolso y fui al baño. Me quité la faja y las medias y las metí dentro de la bolsa. Regresé con una sonrisa a la mesa: Dejó de dolerme el estómago.
-¿Me sirves tantito de ese, porfis? -le pregunté a una tía.
Ella empezó a cortar un pedazo pequeño del pastel de nutella con frutos rojos.
-Tantito más, porfis…”

Admito que los postres eran deliciosos y valió la pena perder el glamour por ellos.

Hombres, ahora saben porque las mujeres siempre preferimos traer una bolsa grande… Al menos yo… Y al menos en esta temporada.

2 thoughts on “La Faja, las Medias y la Bolsa Gigante

  1. Así como cambia la moda de la ropa, debería de cambiar el cuerpo perfecto, Mi mama dice: dame gordura y te daré hermosura. También dice, a los hombres les gusta ver flaco y tocar gordo, jajajajaja. Las fajas son un tormento chino, deberían prohibirlas, hacer una hoguera grande y quemarlas todas.

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