Yo hago la Autoexploración, ¿y tú?

Auch.ROSA2
Sentí un dolor punzante en mi seno izquierdo.
Auch auch auch.
De nuevo. Así, intermitentemente por un par de días.
¿Ya me va a bajar? Pero siempre es en las dos bubis…
Me hice la autoexploración sin saber si era el día indicado para hacerlo y no toqué o palpé nada diferente.
Volví a sentir el dolor.
O sea, no tengo nada, no me siento nada, solo… Auuuch!, sentí un dolor intenso y sin importarme la gente a mi alrededor aplaste con mis manos mi seno izquierdo, intentando mitigar el dolor.

Aunque me diera pena  y sin saber si era necesaria una consulta médica, recordé que tengo una amiga doctora y no dudé en escribirle, ella es Radióloga Subespecialista en Imagen Mamaria, quien me recomendó acudir a una cita para realizar un Ultrasonido mamario.

Consciente de que mi amiga estaría presente y que ella estaría revisando mis senos expuestos, llegué a Wellmedic en Pueblo Serena, no tenía idea de que en esa placita también se puede consultar con doctores, en fin. Pregunté por mi amiga, la Dra. Diana Angelina Pineda Ochoa, quien me pasó puntual a mi cita.

La Dra. Diana me explicó acerca del procedimiento: Ella utilizaría un aparato especial para hacer el ultrasonido mamario, la consulta duraría aproximadamente media hora y ella me explicaría lo que fuera viendo en la pantalla. Al final de la consulta, me darían un sobre con mis resultados.

Pronto me vi acostada boca arriba con un pecho expuesto.
Bubi afuera, bubi expuesta. Yeap. Buuuubiiii a-fueeera
Mi amiga está aquí y yo con la bubi de fuera. Frente a mi amiga. Yeap.
Pena mundial. Oso total.

Diana ni se inmutó: “Voy a comenzar”, me dijo.
Empezamos a ver las imágenes. Pronto me sentí cómoda y en total confianza mientras ella iba explicándome cada imagen en la que se detenía: un quiste por aquí y otro por allá, nada preocupante, ya que estos no tienen riesgo de convertirse en algo malo y  aparecen y desaparecen según mi cambio hormonal.

-Oye, Diana, ¿cuándo debo hacerme la exploración?, le pregunté de repente.
-La Autoexploración se recomienda a partir de los 21 años, y lo ideal es que sea cuando los senos están menos sensibles, el nivel de hormonas está más bajo, esto suele ser entre 5 y 7 días después de que inicia tu menstruación. Entonces en eso días, en la regadera con agua y jabón para que sea más fácil que tu mano resbale sobre tu pecho, es cuando es mejor realizarlo.

Siguió revisando, el aparato resbalaba por cada parte de mi seno; Diana se aseguró de que todo mi pecho fuera bien revisado. Entonces empezó a contarme sobre lo importante que es el nivel de educación y de conciencia en las mujeres mexicanas, comparándonos con las mujeres de países de primer mundo como por ejemplo las europeas, quienes están al pendiente de la Autoexploración y en cuanto palpan o notan algo diferente, no dudan en acudir con un experto a realizar una revisión. Ella nota que aquí en México, esperamos a tener un síntoma, y esta es la principal causa de que los diagnósticos de cáncer de mama sean en etapas avanzadas.

También me contó que el cáncer de mama es más agresivo en mujeres menores de 40 años, ”y es que es eso, nos imaginamos que a nuestras mamás les puede dar, pero no a nosotras. La realidad es que sí pasa y es más agresivo, pero con un diagnóstico temprano puede ser tratado y curado. Inclusive, dependiendo del caso, a veces no es necesario el tratamiento con quimioterapias ni radioterapias, ni tampoco es necesario quitar todo el seno… Peeero, debe ser diagnosticado a tiempo”.

Era momento de exponer mi otra bubi para ser estudiada. Fue natural y cómodo, ya no estaba con mi amiga, estaba hablando con una doctora que me hacía sentir en confianza.

-Es que también, o sea, Diana a veces como que son cosas bien equis y dices: perdí dinero y tiempo y pues qué oso con el doctor que llegas y es algo insignificante ¡y llegas todas asustada! ¿Ves? No tengo nada fuera de lo común en mi bubi, solo ya me va a bajar.

Pero lo que me dijo es cierto: “Sí y la verdad yo creo que afectó el consumo de cafeína, el estrés, el que no has estado durmiendo bien… todo eso afecta a tus hormonas y, por lo tanto, al tejido que  hay en los senos. Pero también, Leva, ¿qué es mejor? ¿Venir y tener la tranquilidad de que no tienes nada o dejarlo pasar y darte cuenta hasta que ya esté algo avanzado? No lo veas como un gasto, velo como una inversión en ti: estás cuidando tu salud, estás viendo por tu tranquilidad y pues por la de tu familia también…”

“Y es que pasa de todo: Me han llegado pacientes que creen que les salió una bolita o que tienen cáncer porque se pegaron con un mueble. La verdad es que eso no tiene nada que ver con el cáncer de mama, pero que vengan a chequeo y que se vayan tranquilas de que están bien o, si es el caso de que hay algo malo, que se diagnostiquen a tiempo y sean conscientes de que necesitan un tratamiento y pues que ya estén en el camino para sanar”.

Me quedé pensando en sus palabras y la razón que hay en ellas: Por ser penosa, por no querer exponerme frente a un doctor, por pensar en “qué oso!” he evitado revisarme debidamente: evito el Papanicolaou y era la primera vez que me revisaba mis senos.  He descuidado mi salud solamente por ser penosa (o bien ranchera, como dicen en Monterrey).

Mientras Diana terminaba de manejar la pantalla y yo volví a a vestirme en el baño, hablé conmigo seriamente: ¿Realmente me preocupa tanto el estar con una bubi expuesta o las piernas bien abiertas que prefiero exponerme a una enfermedad? ¡Ni incómoda me sentí!

Salí de la consulta alegre, realmente sintiéndome bien conmigo misma. Como si hubiera madurado, como si hubiera dado el ejemplo. No solo porque estaba tranquila de que todo estaba bien con mis senos, sino porque sabía que había hecho algo bueno para mí y para mi familia; y es que como dijo Diana: Somos esta la generación que debe empezar a cambiar; podemos educar a nuestros familiares mayores dándoles el ejemplo de que “aunque no estamos en la edad” vamos y como quiera nos revisamos, ya sea en este mes por la prevención contra el cáncer de mama o en cualquier otro. La cosa es darnos seguimiento.

Salí escribiéndole a todas mis amigas, a mis tías, a mi mamá y hermanas. Las animé a que fueran a checarse, a darse seguimiento, a darse atención. Y no es por nada, pero si estamos dispuesta a pagar por maquillaje o unos zapatos, realmente qué excusa tenemos para no pagar por mantener nuestro cuerpo sano y bien cuidado.

Es octubre, es el mes Rosa y yo las invito a que realicen la Autoexploración y si tienen un síntoma o molestia,  hagan a un lado la pena y acudan a una revisión.

 

 

 

 

Disclaimer: Esta historia contiene información proporcionada y revisada por la Dra. Diana Angelina Pineda Ochoa. Como siempre y en todas las historias, todas las opiniones son totalmente mías y son basadas en mi experiencia personal.

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