El Reto de Hitch ¿Misión Imposible?

TINDER 2

Después del fracaso rotundo de mi cita, platiqué con mi hermana sobre mi conclusión de que necesito (no) NECESITO (mejor) ayuda profesional. Me aconsejó buscar a Seis Grados. Un servicio que te ayuda a “conocer a la persona correcta para ti” que inició en México y que ahora también dan servicio en otras ciudades, como Monterrey. Según su página de internet, tienen 10 años de experiencia, han realizado más de 3,800 citas entre sus socios con 82% de satisfacción.

Al día siguiente, mientras estaba en clase de maestría me decidí a enviar un e-mail solicitando más información. En unos cuantos minutos tenía en mi bandeja de entrada un e-mail de confirmación: En menos de 48 horas mi matchmaker asignada se pondría en contacto conmigo.
Emoción. TOTAL. Estaba a unas cuantas horas de conocer a mi hada madrina del amor.
¿Es muy pronto para ir a hacerme manicure? Sí, Leva. Relájate un chingo.
¡No, Leva! Es ley de atracción, pensé mientras hacía cita.

Llegué temprano al trabajo. Estaba concentrada cuando de repente mi teléfono sonó
-¿Bueno? – contesté de malas, pensando que era un banco.
– Buenos días, Leva. Soy tu matchmaker de Seis Grados.
Oh. My. God! Emoción. Emoción. Emoción.
¡Me voy a casaaaaaaaar!
-¡Hola! – le dije intentando controlar mi emoción, mientras corría por los pasillos para encontrar un lugar en donde pudiera hablar.
-Leva, ¿conoces nuestro servicio? Básicamente: Yo soy tu matchmaker.Entonces veré tu perfil y nuestra base de datos, me pondré en contacto contigo de nuevo en unos días para decirte tus resultados y ya decides cuántas citas quieres “comprar”. Las citas son en un lugar específico, en lugares preseleccionados en donde se tiene convenio, la reservación se hace a ambos nombres y después de la cita cada uno pasa una retroalimentación, ya sea para la otra persona o para tu matchmaker, para que podamos hacer una búsqueda mejor de candidatos. También, si te interesa el servicio, nos vemos en persona y te daré una retroalimentación o inclusive una guía de cómo vestirte, entre otras cosas. ¿Te interesa?

Obvio le dije que sí. Entonces empezó a hacerme varias preguntas: sobre mi trabajo, forma de vivir, gustos, mi físico. Todo para hacer una búsqueda real y dar los mejores resultados. Por ejemplo: No me presentarían a un CEO millonario erudito, pero tampoco a un nini vegano (con todo el respeto del mundo), para asegurar que podamos encontrar cosas en común.

Terminó la llamada y regresé a mis labores emocionada y con aires de esperanza. Y luego pasó un día, luego dos, tres… una semana…dos semanas y nada.

Empecé a preocuparme. Quería darle tiempo para que hicieran bien la búsqueda de los posibles padres de mis hijos, pero al mismo tiempo temía que se hubieran olvidado de mi.

Le mandé un Whatsapp a mi matchmaker (mucho menos intenso) y le extrañó que no hubiera recibido un correo electrónico después de una semana, diciéndome sobre los siguientes pasos a tomar. Me dijo que no me preocupara; ella lo investigaría y se comunicaría conmigo más tarde.

De nuevo me encontré en clase. Mismo lugar y misma hora en donde comenzó todo, solo una semana después, cuando mi celular sonó con una notificación:

“Hola, Leva. Lamento informarte que no tenemos candidatos para ti en nuestra base de datos, pero te tenemos en la lista para tenerte en mente. Tan pronto tengamos a alguien nos comunicaremos contigo”.

Auch.
Leí el mensaje de nuevo.
Auch. Auch. Auch.
Una vez más.

O sea. Ni un profesional, experto, puede conmigo. Soy Ted Mosby. No hay paraguas amarillo para mí. Literal. Ni siquiera un profesional puede solucionar mi vida amorosa. No hay gente para mi en la base de datos. No hay candidatos. ¡No hay candidatos! No hay nadie para mí. Estaré sola. Para siempre. Decidido. Un profesional (no cualquiera, pero un profesional) acaba de decírmelo.

Acéptalo, Leva. Lo que temías por tanto tiempo, ya está aquí. Ya ha pasado. Sobreviviste. Pero ha pasado. No serás novia, no serás esposa, no serás madre tal vez. Es momento de aceptar y de cambiar planes. Es momento de vivir la vida con esta realidad: La amiga/hija/compañera de trabajo soltera. SOLTERA. Tus bubis se caerán gracias a la gravedad y el tiempo y no pasará nada. PORQUE NADIE NUNCA LAS VERÁ. ¿Tanto maquillaje para qué? Cancela todos los outfits que acabas de comprar y la membresía del gym porque no importan. ¡Nadie te nota! ¡No te notarán! Y si lo hacen, es irrelevante, porque no te verán de esa manera. Dios te bendice TODOS los días, pero no todas las bendiciones son para todos, y pues no te tocó a ti mi reina. Acéptalo. Mastícalo. Trágalo. Digiérelo. Es momento de pasar a otros anhelos y deseos. Es momento de encontrar nuevas metas, de conocerte, de reencontrarte en este camino.

Salí del salón cual zombie. Tomé mi celular e hice lo que cualquier mujer en mi lugar haría para reencontrarse:
“Buenas tardes, ¿en qué puedo servile?”
“Sí, necesito un boleto en primera clase para París, ¿en cuánto está?”
“76 mil pesos”.
“!Perfecto!… Te encargo uno clase turista por favor”
Está loco esté vatillo si cree que pagaré 76 mil pesos por ir sentada 10 horas.
“¿Rendondo?”
“No. Con regreso desde Madrid…. Iré a encontrarme a mi misma”.

One thought on “El Reto de Hitch ¿Misión Imposible?

  1. Pingback: Reflexiones en París | Leva Mimi

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