Sugar WHAT?

50-sombras-mas

Tengo el tiempo limitado: La primera boda se acercaba, confirmé dos personas y seguía sin pareja. Pero todo puede solucionarse con Tinder. O sea, es lo más fácil del mundo encontrar un date a través de Tinder, ¿verdad?

Tenía ya varios días usando Tinder y, al ser mujer, la cantidad de “match” me daba confianza de que al menos uno de los chicos en la lista podría acompañarme a la boda; unos días más y ya tenía una cita.

Llegó el viernes por la noche, yo llegué puntual a La Corriente, con un vestido bonito, tacones y mis lentes de contacto fundiéndose con mis ojos debido al aire seco, típico de un verano en Nuevo León.

Estaba nerviosa. Me dolía la espalda de estar con la espalda derechita y el abdomen y muslos por hacer fuerza para mantener mi lonja al margen.
Debí ponerme la faja.

“Ya llegué, ¿en dónde estás?”, decía el mensaje de Xavier.
Levanté la mirada y ahí estaba: El primer barbón (arggg) se dirigía hacia mí con una sonrisa, barba delineada y camisa de cuadro (OMG! OMG! OMG!), me saludó de beso tronado en el cachete y sentí el rocé de su barba (arggg x2) y olí la loción Carolina Herrera (for Him) que se mezclaba con su “humor” (olor corporal propio).

-Hola, me dijo mientras tomaba asiento…. Una Pacífico – le dijo al mesero al ver que se acercaba para pedirle su bebida.
Tomé un trago de mi limonada, comencé a ponerme nerviosa y deseé haber pedido algo más fuerte: Un vino tinto, por ejemplo.

Todo iba bien: Platicamos un poco del trabajo, de los lugares que frecuentamos, las películas que queríamos ver en el cine (no necesariamente juntos). Noté que había pocos momentos de silencio incómodo, más que incómodo era natural.

Y también noté que veía a cada mujer que pasaba al lado de nuestra mesa.
-¿Y entonces, qué buscas en Tinder?

Ahh, era el momento de LA PREGUNTA
– Pues… – empecé a decir
Tengo 32 años, estoy soltera, al parecer ninguno de los hombres que he conocido quiere conocerme en otro plan, entonces estoy viendo más opciones a través de esta red para ver si conozco a alguien bueno que esté teniendo el mismo problema que yo, pero que esté buscando -como yo- algo padre y bonito.
-… Busco conocer gente (chavos), hacer amigos y pues…si se da algo más, ¡qué padre!.

Esperé un momento para estudiar su mirada, realmente no reaccionó a mis palabras.
-¿Qué buscas en Tinder? – le pregunté.

Respiró profundo. Se recargó en su silla, miró un poco a su alrededor, acarició su barba y me dijo seriamente.

-Soy doctor…
Sí, lo sé, argggg…
-No tengo tiempo para una relación, pero tengo necesidades. Me va bien (económicamente), entonces, estoy buscando una sugar baby a quién chiflar y pues, me gustaste, ¿te interesa?

Absorbí sus palabras. Volteé a ver su celular Motorola y cartera sin marca alguna que dejó sobre la mesa.

Tengo 32 años, estoy estudiando la maestría. Mi carro me lo pagué yo, y mi bolsa Carolina Herrera también, ¿y te digo algo? ¡Tengo tres! Tengo un excelente trabajo, vengo de una familia unida, tengo metas, tengo buenas amistades, soy una mujer que vale la pena conocer, salir, cortejar ¡y cuyo cuerpo vale más que una pinche cena o una salida al VIP! Y si eso no es lo suficientemente claro, amigo, necesitas agregar un par de dígitos a tu nómina para poder empezar a considerarte como un sugar daddy. Esta “baby” puede chiflarse sola.

-No.

Si creen que han vivido un silencio incómodo, créame que no lo han vivido como yo.

Sin realmente voltear a verlo, saqué un billete de mi monedero para pagar mi limonada y dejar propina, tomé mi bolsa.
-Suerte con tu búsqueda – le dije mientras me levantaba.

 

Desperté muy precipitadamente al día siguiente.
¿Y si era su forma de decir que buscaba novia? ¿O sea el quería algo bien y le dije que no?
Que no. Leva. Dijiste que NO. ¿Qué te pasa? ¿Por qué eres así?

Oh, no. ¿Le dije NO al posible padre de mis hijos?, pensé mientras salía corriendo de la cama.

En mi computadora busqué “sugar daddy” y comencé a estudiar los resultados.
“Sugar daddy consuela a Sugar Baby”, di clic.
Solo necesité un segundo para entender por completo el concepto de “Sugar Baby” y cerrar con prisa la página web.
Tomé la decisión correcta .
Me indigné de nuevo. Vi a mi alrededor. Estaba sola. No había persona alguna con quien mostrar mi indignación. Me calmé.

Mientras comenzaba a prepararme para mi día laboral, me llegó una notificación de Tinder:

“Hola, Leva. ¿Me acompañarías a cenar mañana?”, sonreí.

Round 2, aquí vamos…

 

One thought on “Sugar WHAT?

  1. ¡Mi cara de sorpresa por lo que te dijo el tipo! Se me cayó la quijada! ¿Tanto así ya están las cosas? Oh señor.

    Respecto a Tinder, no desesperes, encontrarás a alguien decente con quién ir, solo toma tiempo hallar al indicado 😉

    Y no me resta más que felicitarte por todos esos logros, ¡aplausos, por favor! venga, mujer empoderada, a por más logros! 😀

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