Picones

Picones

¡Sé la razón de mi soltería! ¡La descubrí con el último chavo que me gustó! Ahora lo sé: Soy mala para el juego.

Hay una canción que dice algo así como “si la atracción es mutua, no nos hagamos tontos”. Pero bueno, supongo que pedirle a un hombre que sigamos esa regla es imposible.

¿La versión corta de la historia? Conocí a un chavo, empezó la coquetería, intercambiamos celulares, nos agregamos a redes sociales y salimos varias veces.

Hasta el momento todo correcto, ¿cierto?
¡Ja!
¡Falso!

Entonces, en una plática por WhatsApp las cosas cambiaron: De la nada comenzó a hablarme de chicas con las que va al cine, a mandarme fotos de viejas “bien buenas” que tiene en Facebook, de lo “buenota” que está “equis amiga”, etc.

Como resultado: me molestaba, me ponía celosa. Él me contentaba y luego me volvía a invitar a salir.Y después seguía con lo mismo. Y luego volvía a ser tierno.

Así, una y otra vez, de repente me vi envuelta en un círculo vicioso de no acabar.

“Son picones”, me dijeron mis amigas cuando les conté.

(Picones: Expresión utilizada para definir aquellas acciones que hace “esa persona” para provocar celos, inseguridad, ira, incertidumbre, como parte del “estira y afloje” del proceso de ligue).

“¿Por qué? ¿Para qué?”, fue mi respuesta.

Uno pensaría que si sales con una persona es porque te gusta. Pero ¡oh! ¡Ingenua Leva! Al parecer estaba equivocada.

Primero mi reacción era de esperarse: comenzaba defendiéndome tontamente, intentaba demostrar que yo también tenía “otros intereses”, me ponía celosa, me molestaba, era muy transparente. Pero ahora solamente demuestro indiferencia. Este juego está acabando con mi atracción por él.

No los entiendo: Lo que empezó como algo padre, bonito, con “potencial”, terminó por ser algo que me ponía de mal humor y que me hizo dudar de las intenciones -ok, todavía lo hago: ¿realmente son picones o es su forma de deshacerse de mí? Pero si ya no quiere verme, ¿entonces por qué me dice de salir otra vez?

¡Los picones hartan! De repente me sorprendí no reaccionando. Ignorando sus comentarios y, finalmente, evitando al muchacho.

“Tú solamente responde. Dile también cosas. Es que, te tienes que dar a desear, es parte del juego. Él lo hace y tú también deberías de hacerlo. Mira, puedes hacer esto…” y Claudia comenzó a darme consejos.

“Yo creo que deberías de hacer esto. ¡La próxima vez que lo veamos yo le digo algo”, me prometió Carolina cuando le conté lo susodicho.

Al parecer todas mis amigas saben cómo funciona el juego, saben qué hacer, cómo reaccionar. Tal vez por eso estoy soltera. No le veo el punto, la razón de ser a ese juego de los “picones”. ¿Realmente son necesarios? ¿O solamente es parte de personas inseguras e inmaduras que no saben hablar de frente y decir lo que quieren?

Duda: ¿Así será siempre? ¿Con cada chavo que conozca? El famoso “estira y afloje”. ¿Es mucho pedir, si la atracción es mutua, solamente salir y conocernos?

Supongo que no nací para formar parte del juego. Ahora sé la razón por la que sigo soltera.

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