Vas a Invitarme a Salir, ¿Sí o No?

Vas a invitarme  a salir

Como les conté en ¡Invítame a Salir! Hay un chavo, Susodicho, con el que quiero tener un date y, creo, al menos mi sexto sentido me lo dice, que él también. Pero las cosas simplemente no suceden.

Después de tener un sinfín de conversaciones como las que les conté en el post pasado, en lugar de ser una mujer racional y adulta, decidí no darme por vencida y seguir intentándolo.

Siguiendo un consejo propio (¿puede uno mismo aconsejarse y decidir si seguir ese consejo o no?), opté por aplicar la “Ley de Atracción” y mientras él hablaba yo ignoraba lo más posible –sin verme tan grosera– para mantener un pensamiento constante en mi mente: Invítame a salir. Invítame a salir. Invítame a salir.

Una ida al restaurante El Duque y la Marmota me dio la oportunidad que esperaba para intensificar mi ley de atracción:

Invítame a salir. Invítame a salir. Invítame a salir. Invítame a salir. Invítame a salir. Invítame a salir.
–¿Tú vas a querer alguna bebida? –me preguntó el susodicho mientras yo veía con mirada de halcón el perfil de su barba.
–Solo un refresco –le contesté rápidamente, no quería interrumpir mis pensamientos.
Él seguía atento leyendo viendo el menú de cervezas y bebidas. Los demás platicaban entre ellos. Obviamente, nuestros amigos sabían cuándo “darnos espacio”.
Invítame a salir. Invítame a salir. Invítame a salir. Invítame a salir. Invítame a salir. Invítame a salir, seguía repitiendo absorta en mis pensamientos, sin notar que poco a poco iba acercándome a su cara sin parpadear.
– Leva…–comenzó a decir el susodicho cuando volteo a verme y de se hizo para atrás, claramente no esperaba tanta cercanía de mi parte.
Oso. Leva. Oso Total.
–Sorry, es que no tengo menú y mejor si quiero ver las bebidas –le dije realmente apenada, acalorada y segura de que podía ver mis intenciones.
Mejor ya no. Mejor ya no pienso nada. A la fregada con esto.
–Ahh, sí. No te preocupes…. –me dijo con una risa nerviosa.
¿Era bueno o malo eso? ¿Lo sorprendió mi cercanía o lo incomodó? ¿Le gustará mi perfume? ¿Me puse perfume?
–…Aquí como quiera hay otro menú –me dijo mientras me hacía notar le menú que estaba encima de mi plato vacío.
Odia mi perfume. Me odia a mí. No quiere nada conmigo. Le gusta otra. Solamente soy una velita para él. Una canasta más para sus huevos. ¡Qué oso! Y yo malinterpreté todo. ¿Malinterpreté todo?
Volteé a ver con mirada de “estoy needy (necesitada) de apoyo moral” a Ale, una de mis mejores amigas, pero la muy mendiga no se dio cuenta porque estaba muy entretenida ligando con su galán.
¡No! No malinterpreté nada. Esas cosas no pasan entre “amigos y ya”. Esto es coqueteo. Esto es interés. Tuyo y mío, me animé.

La plática seguía: Graduaciones, cumpleaños, posadas. Lo normal.
“Sé más directa m’hijita. ¿O no le haces preguntas por miedo a la respuesta?”, recordé que me dijo mi mamá.
Sé más directa. Sé más directa. Solamente dilo. Hazlo. Eres una mujer adulta, de casi 30 años, él es un hombre adulto. Somos adultos. ¿Qué? ¿Eres la primera chava que hace esto? ¡No! Vamos.
Respiré profundo.
“Deberíamos de hacer algo. Tú y yo. Sin Ale”…. Sí. Así mero, intentaba convencerme mientras mi corazón me traicionaba y comenzaba a latir más rápido.
–Deberíamos hacer Ale-go yo y el ti –dije en un susurro rápido.
–¿Qué? –contestó él.
¿Qué dije? Fuck!
–Qué deberíamos pedir algo para compartir….
Sí, eso funciona. ¡Espera! ¿Y el “tuy-yo” o eso qué dije?
–… Tú y yo –terminé de completar.
Se me quedó viendo por un momento.
¿Qué estás pensando? No te conozco taaanto. ¿Qué estás pensando?
–Sí. Sí. Podemos pedir pizza o así. ¿Qué quieren los demás? –volteó a preguntar al resto del grupo.
Ufff…

La platiqué siguió y yo me puse seria. Me debatía internamente si exponerme al rechazo, seguir el juego a ver en qué resultaba –con la esperanza de pronto conocer sus intenciones– o simplemente dejar de buscar sus intenciones y olvidar las mías y ser su amiga…y nada más.
–Oye, época de graduaciones y posadas. ¿Irás con pareja a lo de Ale y a lo de Mariana?
¿Por qué me preguntas? ¿Por qué te interesa si estoy soltera o mera curiosidad?
–Mmmm.. La verdad depende mucho. Si las demás llevan pareja, supongo yo también.
–¿Sales con alguien?
–No.
¿Y tú? Pregúntale Leva. No es tan difícil. Ya, tienes que saber ya.
–¿Quién te gusta? ¿Te gusta alguien?
“¿Preguntas por chismoso o porque te intereso?” Sí. ¡Ándale! ¡Así!….Bueno, no. Demasiado directo.
–Sí –decidí ser honesta.
–Ahhh…
¿Ahh qué? ¿!Ahh qué chido por ti” o “ahh que mal plan porque creo que te gusta otro que no soy yo”?
–¿Cómo es?
Lo describí. Fue directa pero vaga al mismo tiempo. Darle algo –según yo– pero no por completo.
–Ándale… ¿Y cómo vas en el trabajo?
Cambio de tema y pierdo la oportunidad. “Deberíamos de hacer algo. Tú y yo. Sin Ale. Sin los demás. Solo tú y yo”.
–Oye, tengo la posada informal del trabajo este jueves. Sé mi plus one (más uno). Di que sí y serás el mejor del mundo mundial –le dije de repente, sin pensarlo mucho y, de hecho, más relajada de lo que pensé.
–Ok. Va. –contestó sonriente.
–Perfect!
Y mi mente se tranquilizó. ¿Quién sabe? Tal vez darle el empujoncito no era tan malo. Tal vez demostrar un poco más de interés en pasar un tiempo a “solas” con él era lo único necesario.

A menos de que piense que es un date. ¿Lo invite a salir? ¿Di el paso por él? ¿Sería la posada un date? ¿Sería nuestro primer date? ¿Qué me pongo? ¿Si me intenta besar?  ¿Si peda lo intento besar? Oso. No. No podré tomar en esa posada.

Supongo que tranquilizarme y disfrutar el momento era mucho pedir de mí.

Fin.

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