El Deber de la Mejor Amiga

El deber de la mejor amiga

¿Quién no tiene una mejor amiga? ¿O amigo? Depende del caso. ¿Sí o no siempre nos preocupamos por sus vidas amorosas? La persona que elijan pasará por diferentes filtros y no solamente por quien pretenden, sino también de sus amistades más cercanas.

Así, he crecido con el derecho y obligación de “la mejor amiga”, es decir, cuando se me permite (“derecho”) opino sobre el galán en turno –ya sea pretendiente o pretendido– de mi BFF y cuando es el momento de la verdad, “meto mi cuchara” y simplemente me aseguro de que 1) mi amiga no esté alucinando (se agradece que ella hace lo mismo); b) que el chavo no esté jugando (sumamente importante); y tercero) que si es alguien que se nota, tiene buenas intenciones, se le otorgue una oportunidad (porque luego nos cerramos y nos vamos no más por los pendejos).

..La verdad lo pongo como si fuera “muy acá”, importante y así. Pero seamos honestos: No más queremos chisme y estar atentos a todo para luego poder comentar, ¿a poco no?

Bueno, se llegó un día en que tendría un doble cita (double date) con mi bff y su galán… Y un tipo que ya ni me acuerdo de su nombre y así. Equis.

Primera parada: Cine
Modus operandi: Calladita me veo más bonita
Nivel: Escuchando, pero sonriente. En este momento el “resting bitch face” no es necesario. El chavo se veía que era bueno, no cabrón. Entonces no necesitaba sacar taaanto las garras.

Después de escuchar lo que decían (por respeto a mi amiga y su galán no pondré nada de eso), empecé a sacar mi lista de cosas que él tenía que hacer:

¿Llegó puntual?

¿Le abrió las puertas?

¿Pagó? (No es por materialismo, pero es lindo cuando lo hacen por ser caballerosos, sobre todo cuando están cortejando).

¿Escuchó realmente lo que decía?

¿Intento interesarse por su plática (ballet) opinando y haciendo preguntas?

¿La atendía? ¿Se aseguraba de que estuviera cómoda, tranquila?

¿Le hizo caso a su amiga (o sea, a mí)? ¿Se interesó por su grupo de amistades?

¿Contó –dentro de lo que cabe y lo que aún lo hacía sentirse cómodo– de su familia?

¿Habló de sus trabajos?

¿Es trabajador?

¿Toma? ¿Fuma? ¿Se drogará? (esta última no la pregunto, oooo-bvio)

¿Voltea a ver a otras chavas mientras está con mi amiga? (Siempre es un plus cuando no, o mínimo que le despisten BIEN).

¿Hubo silencios incómodos?

¿Hizo algún movimiento que requería de más confianza –mucha– en la salida? (picarse la nariz, eructar, etc.)

Entonces, mientras observaba la dinámica e intentaba apoyar al galán en su conquista (después de todo, era mi gallo fuerte) me di cuenta de lo que estaba haciendo.

Era muchísimo más selectiva con los galanes de mis amigas más queridas que con los míos. ¿Cómo es eso posible? ¿Me importa más el galán con el que termine una amiga que con el que termine yo? ¿Es normal que me tarde más en perdonar las faltas hacia otros que las que me hacen a mí?

No sabía y admito que aún no sé si debo de ser más selectiva o simplemente cuidar un poco más mi corazón. Pero si noté que mi lista de cosas por checar es muchísimo más corta que aquella que impongo para los galanes de mis amigas más queridas.

¿Es normal que descuide mi corazón? ¿Qué no sea tan exigente? ¿O será que estoy loca y mis prioridades están mal ordenadas?

Lo único que sé y que sabía esa noche es que tengo mucho por considerar, pensar y, sobre todo, reacomodar.

 

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