La Menor

La Menor

Un día, mi hermano se independizó y dije: “¡Yo también quiero!”
Lo grité emocionada. Y luego, mi hermana mayor habló: “Está bien si te quieres independizar, pero creo que deberías de hacerlo por las razones correctas. ¿Por qué quieres independizarte?”
Damnit sista!

Mi hermana me dejó la tarea de pensar bien en el porqué de mi necesidad de salirme de la casa. ¿Realmente buscaba ser independiente o solamente un poco más de libertad? ¿Quería hacerlo por mí o solamente porque mis hermanos lo hicieron? Tenía que conocerme, meditar, analizar.
¿Por qué sistaaa? ¿Por qué me haces pensar?

“Si independizarte quieres, buscar la razón debes”. Casi, casi no más le faltó decirme.

Como buena hermana menor, ignoré su consejo y me puse a ver “La Horca”, una película de terror de bajo presupuesto y súper mala. Y entonces se fue la luz.

Fuck!

Estaba lloviendo, estaba sola, veía una película de terror con malos actores, escenas predecibles y efectos especiales malos y entonces se fue la luz.
Lo más tranquila y apurada posible, busqué con mis manos la linterna de emergencia, intentando no pensar en “Charlie, Charlie, ¿estás aquí?”

La encontré y como en cualquier situación en la que tenía miedo pensé en la cercanía de mi hermano, si mi hermana estaría ocupada o podría hablar por teléfono conmigo mientras regresaba la luz y, sobre todo, en apurar a mis papás a que regresaran de donde sea que estuvieran.
Y ahí quedó mi habilidad de independencia.

Cálmate Leva. Solamente se fue la luz. Estás en la seguridad de tu casa. No pasa nada.

La lluvia y el viento hacían que se escuchará como si alguien llorara afuera de mi ventana, el sistema avisó de su avería, escuchaba el crujir de una puerta que se movía por culpa del viento y en mi mente comenzaron a pasar las escenas similares de las otras películas de terror que había visto.

Pero querías vivir sola, ¿no?

Le llamé a mi mamá y en pánico le dije: “Mami, se fue la luz. Estaba viendo una peli de terror y tengo miedo. Se oyen ruidos en la casa y no voy a ir a asomarme porque en las movies cuando se asoman es cuando los matan”.

Mi mamá se rio de mí y me dijo que me encerrara en mi cuarto: “¿Qué no te quieres independizar? Ándale. Para que veas y ni empieces que vamos a cerrar la puerta del cuarto con botón y ¡te vas a dormir a tu cuarto!”.

Me sentí de nuevo como la hija y hermana menor: Me acordé de cuando estaba chiquita, de unos 4 o 5 años tal vez, de cuando corría emocionada hacía la alberca para echarme un clavado y de cómo mi mamá me detenía de repente para llenarme de bloqueador, ponerme todos los salvavidas (y eso que ya sabía nadar), acercar una silla a la orilla, decirme a qué zonas de la alberca podía ir y a cuáles no y decirle a mis hermanos que me “echaran un ojo”. Me dejaban nadar sola, pero todos me veían, listos para proteger mi cabeza antes de que me pegara con la pared de la alberca, levantar mi torso si me atoraba con el salvavidas mientras intentaba mojarme la cara y de agarrarme del pie si veían que estaba a punto de irme al lado más hondo.

Ahora era lo mismo. Solamente el escenario cambiaba. ¿Estaban mis papás diciéndome que no estoy lista para independizarme?

Tipo sé que ni de chiste me alcanza. Ahorita, pero ¿me están diciendo que no estoy preparada emocional, racional, psicológicamente y otros “…mentes” que puedan aplicar?

¡Suficiente! Tengo casi 30 años. Estaba viendo una película de terror, lo que vi no era real, era un producto de actuación, dirección y efectos especiales y nada más, me dije mientras me tranquilazaba.

¡Crecí con el apoyo y cuidado de mi familia! ¡He sido bendecida en muchas formas! Pero es momento de crecer y de cortar el cordón, pensé seriamente.

Familiarízate con los sonidos, Leva. Identifícalos.

Comencé a imitar a los aprendices de karate de las películas. Cerré mis ojos y me concentré en mi alrededor.

¡Y una maldita puerta de cerró de portazo por culpa del viento!

Algo totalmente natural y de esperarse en el momento, pero ¿estamos de acuerdo en que estaba relajándome y concentrándome y de repente “pum!”? O sea, susto. Total.

No. No. No. No. No.

Me encerré a mi cuarto a esperar a que regresara la luz o mis papás, lo que sea que suceda primero. Llegaron mis papás y con ellos, la sensación de seguridad.

Ya para dormir:

“No más no vayas a ver películas de terror si nos vamos de viaje Leva. ¿Luego cómo le vas a hacer?”. No le dije nada, pensé exactamente lo mismo.

“Oye, mami. Duda: ¿Sí van a cerrar con botón la puerta?” le pregunté tímidamente.

“No”, me dijo sonriendo.

“Ahh ok. Buenas noches”.

“Buenas noches”, me dijeron.

Supongo que lo que quiero decir con esta historia es que creo que no estoy totalmente lista, para ser independiente y “dejar” (porque creo que nadie lo hace, no realmente) la seguridad de mi familia.

Tal vez mañana….

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