El Chico Juguete

El boy toy

Sí, no estoy en la búsqueda del amor, pero si se me acerca un chavito de buen ver, ¿pues qué le va a hacer una? Bueno, está fue mi experiencia de una semana.

Día uno.

Todo comenzó en una salida al Sierra Madre, estaba ahí con unas amigas cuando de repente empezó el juego de miraditas entre nosotras y los chicos de una mesa cercana.

Sí, en un restaurante, nada de antros ni bares, pero bueno.

Entre ellos había  chico alto, aperlado y barbón. …Como esos que tanto me gustan y decidí que mi juego de miradas sería con él. La verdad no pensé que funcionaría, pero una cosa llevó a la otra y pues… Nos pasamos los Whatsapps.

¿Será que tal vez este hermoso espécimen sea la razón ideal para dejar la banca?

Día 2 a día 4.

La plática estuvo bien al principio, pero pronto se tornó muy superficial. Mientras que ver su foto de perfil del Whatsapp era divertido, el recibir una foto casi, casi cada hora era nefasto:

“Hola, preciosa. Buenos días” y me mandaba una foto de él recién levantado.

“Atorado en el tráfico” y me mandaba una foto de él –con todo y pose– en su carro.

La típica del perfil de él manejando y desde abajo, de esas que si no tienes cuidado, te pueden ver los mocos.
Sexy not.

Después la foto de él comiendo. ¡Ah! Y él con cara como de tristeza.
Supongo que su Carls Jr. No era lo suficientemente chistosa.

Entonces de repente me di cuenta de que la conversación se tornó meramente visual. Mil fotos de él, peor que en Instagram y puros emoticones míos.
Honestamente, después de la 4ta foto, ¿hay algo más que pueda decir?

Dejé de contestarle sus Whatsapp, claramente estaba harta de la vanidad del muchachito, “Juguete” (así le llamamos mis amigas y yo). No por ser malas ondas, sino porque… ¡Bueno sí! Nunca habíamos sido malas, ahora queríamos ser muy rebeldes.

Entonces me di cuenta de que eso de volver a salir en grupo como que nono. ¿Les ha pasado que salen con alguien y en lugar de querer presentarlo quieren dejarlo en “privado” por pena? Bueno, lamentablemente su falta de humor, tema de conversación y comentarios fuera de lugar lo hacían a “Juguete” el chico perfecto para observar, pero no para hablar.
Es que él es de esos de que: arrrrg!

Día 5.

Pero luego regresó a mi vida un muchachito que no esperaba, que no quería y que ya no me interesaba.

Este no está guapo –al menos eso dicen mis amigas, pero para mí sí– y él es muy inteligente –de esos que a veces te tardas en captar sus bromas, tanto así– entonces yo seguía normal. Pero de repe volvió a comenzar la coquetería y pues me dejé llevar y me enganché en el juego.
Maldito bitch manipulador!
Maldita Leva ingenua!

“Es que mi novia”, me dijo un día y ardió Troya.
¡Maldito! ¡Maldito bitch!

Volví a sentirme enfadada, decepcionada y encabronada con cupido.
O sea, ¿qué pedo?

Yo pensaba que a lo mejor ya era el momento, que ahora sería mi momento y resultó que no.
Estúpido cupido.

¡Lo que sea! Recordé que tengo una boda y que iría ese chico que ni siquiera se merece tener un nombre en mi blog.
Ok, se llama Francisco.
Y sí ese es su nombre real. Lo pongo real para que todos sepan lo maldito bitch que es!
(Venganza infantil, módulo 1)

Sabía que estaba mal pero no pude evitarlo. Aunque no quería nada con Juguete (por algo le decimos así mis amigas y yo) y estaba segura de que él no quería nada conmigo (tipo, después les digo porqué) quería llevarlo a la boda para que Francisco viera que podía traer un mejor hombre conmigo (al menos más guapo), pero no estaba segura de qué hacer.

Día 6.

Después de platicarlo con mis amigas y futurizarnos mal plan (tipo con cosas de que: ¿y si te terminas casando con él?¿Y si es él el hombre de tu vida? Y cosas así súper intensas, cero relajadas), decidí decirle a Juguete de la boda.

Decidida lo “invité” a un café (la verdad no pensaba pagar su bebida) y ahí tanteando las aguas le diría de la boda.

Día 7.

Le dije a Juguete sobre la boda, que iría sola con Ale y que si tenía también a un amigo que la pudiera acompañar a ella.

Juguete emocionado me dijo que sí y entonces noté por primera vez el tono de su voz, la forma de mover sus manos, su peinado, lo tersa que era su piel y me di cuenta de todo antes de que terminará de hablar y confirmara mis sospechas: “Sí, me gustan mucho las bodas, podemos como de parejas ustedes, mi novio y yo”.

(Se caen las quijadas).

Juguete es gay y tiene una relación con Juguete 2 (igual de guapo, igual de vanidoso) desde hace 8 meses.

  1. Epic fail.
  2. Vuelvo al trauma de que no puedo reconocer un gay fácilmente.
  3. Vuelvo a la banca. Los chicos –inclusive los bonitos– no son de confianza.
  4. Y… Honestamente, mi suerte ya no me sorprende, ¿y a ti?

2 thoughts on “El Chico Juguete

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