La Despedida de Soltera

Despedida de Soltera
Tengo que ser muy honesta: Tenía pensando un post totalmente diferente.

Pensé, ingenuamente, que el asistir a un sinfín de despedidas de soltera en estos últimos meses me haría sentir esa presión que tanto odio. Ustedes saben: La que juras y vuelves a jurar que todos te ponen, pero que la verdad les vale madre… Es autoprovocada.

Una de mis experiencias:

Llegué a un salón en el Sur de Nuevo León. Bastante elegante, muy clásico. Una excelente opción para las despedidas de soltera de mis amigas. Como siempre, fui puntual:

Ok, Leva. Cabeza en alto, no pasa anda. Tú tranquila.

Cruce las puertas y la vibra me golpeó: El salón estaba lleno de señoras con más de 10 años de casadas, chavitas por casarse o en espera del anillo.

Fuck!

Encontré mi mesa, estaba solamente una chavita ahí, me senté al lado de ella:

–Hola –le dije mientras me acercaba para saludarla en la mejilla –Leva, mucho gusto.

–¡Hola! Me dijo con una voz chillona, aún con toques infantiles, como quién aún no termina por entrar a la adultez.

(Ingas wey! La adulta me dices, ja!)

Empezamos a platicar y comenzamos con temas seguros: ¿De dónde eres? ¿Dónde conociste a la novia?, etc, etc, etc, cuando de repente:

–Sí, pero súper triste. Estoy aquí pero no estaré en la boda, yo me casó dos semanas antes –dice mientras me presume su anillo por primera vez.

–¡Ay que padre!
Te ves de 21.
–¡Felicidades!
Ella comienza a decirme de su vestido, de los preparativos. De lo que no me interesaba saber y que por educación tenía que escuchar.
–Nos conocimos hace siete meses.
¿Dónde conociste a tu novio? ¿En la guardería?
–Ahh ok, ¿en la carrera?
–¡Nombre! –se sonrió –Me gradué hace mucho.
–Tengo 23. Cumplo 24 una semana antes de casarme. Entonces está bien. Tipo, aún la libro. Es buena edad –dice como intentando bromear de que ya “estaba grande”.
Maldita bitch!
–…Y él tiene 27…. ¿Y tú? ¿Para cuándo planes de boda?
Bitch, primer déjame conseguir un chavo que me guste y que le guste y luego ya hablamos de lo que sigue…
–Este… Nada. Ahorita todo muy tranquilo.
No le digas, Leva. No tiene por qué saber que estás soltera. No tienes por qué compartir ese aspecto de tu vida.
–¿Y cuántos años tienes si no es indiscreción?
–Emmm… No para nada –dijo antes de tomar un trago grande a mi piña colada –Tengo 29… En diciembre cumplo 30.
–Ahh ok –me dice medio apenada.
Ahh ok, ¿qué? Ahh ok, ¿Qué? Ahh ok, ¿QUÉ?

Y no se hizo esperar el discurso:
–Nombre, no pasa nada. O sea, todavía estás súper joven. Yo tengo amigas de tu edad y ni en cuenta, ni lo piensan, ellas en la party todavía. Tú no te preocupes, en serio que, esto es de… O sea, cuando es el momento, cuando es el chavo lo sabrás y obviamente llegará. Tú tranquila. No pasa nada.
Sonreí. No supe qué contestarle.

¿Por qué será que en las despedidas de soltera siempre se empieza a hablar de eso? Ya saben, del discurso que acabo de poner, del “llegará tu momento”, del “hay que esperar” y “no, claro que no serás una solterona”
A veces me preguntó si soy yo la que da esa vibra –porque sí me quiero casar, pero no ahorita– o si es algo que tenemos en común todas las solteras.

Y es que esa es la cosa, mientras la chavita de 23 años –pronto 24–me hablaba de los preparativos de boda, yo no podía dejar de pensar en todas esas aventuras (viajes, pijamadas, salidas de antro, dates desastrosos) que he tenido. Esas experiencias que me han llenado de anécdotas (por eso un blog) y que ella no va a vivir, o que tal vez solamente vivió por un tiempo muy limitado.

¡No me malinterpreten! Estoy segura de que ella es súper feliz en la etapa en la que está y que no le ha de interesar en lo más mínimo ir de antro, tener dates, etc, etc, etc.

No lo sé. Tal vez soy solo yo.

Y de nuevo me di cuenta de que en esta etapa de no búsqueda del amor. Realmente si me gustaría encontrar un chavo que me guste y le guste (por favor, que sea mutuo es un must), que no sea un patán y que quiera una relación estable.

Pero no, a mis casi 30 años admito que aún no me veo casada y mucho menos con niños.

Mientras ella seguía intercalando frases motivacionales en su plática de preparativos de boda, comencé a pensar que tal vez debería inventarme un novio.

Ausencio fue popular por un tiempo (pero ese es otro post). ¿Tal vez será momento de resucitarlo?

Y luego de repente empezaron los discursos de las mamás, llegaron más amigas y comenzamos de nuevo con el: “Weeee, amé tu vestido!!!”, “Te ves súper flaca!!!! Pásame tu dieta!!!”, “Cafecito, cuándo? Lo agendamos!!!”

Y de repente todo se tornó claro y tranquilo. Sí, estaba en una despedida de soltera, pero no era la única soltera en el lugar. Habíamos más en la misma situación y, por lo que noté, no era la única que no estaba lista para tener “el anillo” en el dedo del …anillo.

Bueno. Todas terminaron siendo muy divertidas, llenas de buena plática y risas. De estarnos chuleando una a la otra: “Qué bonito vestidoooo!”, “Te ves súper delgada, weeeey!” y cosas así. Después de la sesión de fotos de dos horas y media en busca de la mejor foto de perfil, cada quién pasó a despedirse de la novia, después a tomar su recuerdito y cada quién para su casa.

Neta, a veces no entiendo por qué siento tanta presión.

Fin.

3 thoughts on “La Despedida de Soltera

  1. Pingback: Reto en WordPress: 3 Días de Frases Favoritas. Día 3 |

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s