La Relación que Esperaba

La Relación que Esperaba

Capítulo 6

Todo iba bien con Lucas. Habían pasado casi una semana desde la última vez que vi a Patricio; él no me había llamado, ni siquiera mandando mensaje… O sea, ¡ni siquiera les preguntó por mí a nuestros amigos en común! O al menos habían fallado en decirme lo contrario.
Así, poco a poco fui entendiendo que lo de Patricio fue solamente un beso de despedida y nada más. Que Lucas era divertido y –por fin– comunicativo y que, la verdad, sí era feliz con él.
Había tomado la decisión correcta.
Yeap. Estaba segura de eso.

Pasó una semana más y Lucas y yo ya teníamos un modus operandi: todos los días, en el trabajo y después de la hora de comida, Lucas me mandaría un mensaje preguntándome como estoy, a qué hora saldría y si me gustaría salir esa noche.

Todo iba bien, estaba segura de eso. Veía a Lucas y veía al tipo de chavo con el que siempre quise salir, teníamos cosas en común y nos divertíamos juntos, pero faltaba algo. Faltaba pasión.

¡Y no! ¡No sean malpensados! No me refiero a los momentos íntimos en los que predomina el contacto físico, sino a esa emoción que se siente  y que te hace palpitar el corazón más rápido cuando vas a ver a la persona que te gusta, cuando te habla por teléfono, cuando te toma de la mano por primera vez, te abraza… Todas esas cosas que te hacen sentir un shot de energía al principio de una relación. Bueno, yo no las sentía con Lucas.
¿Realmente era feliz con él o simplemente estaba muy cómoda?

Un día, en el trabajo y a la mitad de una edición (soy editora, ¿alguna vez les conté eso?):
–Buenas tardes –dijo una voz masculina obteniendo mi atención.
Cuando voltee vi que en sus manos cargaba un arreglo floral.
¿Flores? ¿Para mí? ¿En el trabajo?, pensé emocionada.
A ver, no. Cálmate, nada que solo te van a preguntar por el lugar de alguien, me contesté intentado recuperar el control.
Aclaré mi garganta.
–¿Sí? –le dije al señor mientras me ponía de pie.
–Entrega para usted, ¿dónde las pongo?
¡Sí son para mí! ¡Sí son para mí! ¡Sí son para mí!
–Emmm… Aquí están bien –le dije sonriente y nerviosa.
Dios. Santo. De mi vida. ¡Nunca había recibido flores! 
Espera.
¡Qué patética! Casi 30 años y nunca había recibido flores en el trabajo.
¿Qué clase de chavos te han gustado Mimi?
Malditos bitches!
–Firme aquí por favor –me dijo el señor, sacándome de mis pensamientos y mientras me daba unos papeles por firmar.
Pero ahora sí, ¡flores en el trabajo! ¡Flores en el trabajo para mí! ¡Envidienme todas!
–Gracias, buenas tardes. Con permiso.
–Sí, gracias.

Era un arreglo con diferentes tipos de flores y muchos colores: girasoles, lirios, tulipanes y otras que desconozco. Y la verdad, así honestamente, o sea, no es por nada y no lo digo porque es arreglo de flores pero estaba her-mo-so.
Poco a poco se fueron acercando compañeras del trabajo. Algo que todas hacemos cuando alguien recibe un arreglo.

–Mimi, ¡wow! Están supera bonitas – me dijo una compañera.
¡Ay ya sé! ¡Y son mías!
–Gracias –le dije con una sonrisa y medio chiflada.
–¿Cumples meses? –me preguntó otra.
–¡No! Nada de eso –le dije emocionada y nerviosa.
–¿De quiénes son? –preguntó una tercera compañera.
–Ay, pues del chavo con el que sale, Lucas, ¿no? –contestó la primera.
–Pues, si. Digo, ¿de quién más? –la apoyé.
¿Patricio?, me pregunté esperanzada.
–¿Y entonces por qué te manda flores? –preguntó de nuevo la segunda compañera –Seguro hizo algo verdad, ¿no tan bueno como pensábamos?
Pues , no sé, ¿por qué es detallista? ¿Realmente los hombres necesitan una excusa?
Envidia, much?
Maldita bitch!
¿Por qué será que siempre hay una chava así?

–Trae una tarjeta. ¡Ábrela! –me animó una de ellas ignorando el comentario hostil de la otra.
Insegura, tomé el sobre pequeño que estaba entre las flores, lo abrí y saqué una pequeña tarjeta que tenía un solo mensaje:

Bonita tarde princesa,
L.

–Lucas, ooo-bvio –les dije a mis compañeras con una sonrisa, pero escondiendo un sentimiento que no supe definir.
¿Estaba decepcionada de que las flores fueran de Lucas o estaba desilusionada porque no eran de Patricio?

La llamada de agradecimiento a Lucas no podía faltar. No que no haya pensado en decir algo, pero mis compañeras de trabajo me animaron a hacerlo en el momento.
Después, me preguntaron si no pondría una foto en Facebook con el arreglo: “Ándale, ponte ahí y yo te tomo la foto para que vean”.
Pero yo no me movía.
–Vamos, Mimi. Mira, ponte aquí y volteando para acá. Así sales tú y el arreglo completo –me animó otra amiga.
Insegura me acerqué al arreglo y sonreí sinceramente. Era solo que, si las ponía en Facebook había una posibilidad que Patricio lo viera.
¿Por qué te preocupas por eso Mimi? Sales con Lucas. Esto es por Lucas, me convencí.

La foto la subí en el momento –después de pasar por varios filtros de Instragram–, los likes y comentarios no se hicieron esperar. Lucas respondía con algo gracioso a algunos en los que amigas o tías me preguntaban sobre él.

“Es súper bueno, Mimi. Muy buen chavo él. Muy buena chava tú. Felicidades a los dos”, “Detallazo de un caballerazo”, “Qué detalle! Qué bonito! Felicidades!”, “La espera valió la pena, a poco no?”, “Súper bonita pareja”, “qué romántico”, “Si así es ahorita, imagínate ya siendo novios”, entre otros comentarios fueron los que me hicieron amigos en común, amigas, compañeras y demás, tanto en persona como en las redes sociales.

Cuando llegué a casa, Lucas ya estaba ahí. Me esperaba con una sonrisa nerviosa enmarcada por su barba. No pude evitar sonreírle y sentir una punzada de una mezcla entre emoción y nervios.
Bajé del carro y me saludó con un abrazo fuerte.
–¡Hola! ¡Muchas gracias! –le dije mientras nos abrazábamos.
–¿Qué onda? –me dijo ya viéndome a la cara.
–¿Tú qué onda? –le contesté juguetonamente.
Me tomó de la mano y me guio para que me sentara junto a él en las escaleras de la cochera.
–Pues, hemos estado saliendo por un par de semanas.
–Sí.
¿Va a pasar? ¿Va a pasar? ¿Me va a preguntar?
–Y hemos pasado por malentendidos, confusiones.
–Sí…
¡Está pasando! ¿Está empezando a preguntarme?
–Pero aquí estamos.
–Aja….
–Y digo, aunque somos ya adultos y creo que no aplica, o bueno, no sé. Yo lo doy por hecho, ¡pero!… Sé que a ti te gusta este detalle y por eso.
–¿Aja?
–Quería…Quiero…
–¡Patricio me besó! –dije un poco más fuerte de lo esperado.
Lucas solamente se me quedó viendo. Ni siquiera sabía que iba a decirlo, solamente lo hice.
¿Era para ser totalmente honesta o por qué quería detenerlo?
–Ok, ¿y? –me dijo, no segura si quería saber si importaba o si quería saber más. Opté por lo segundo.
–Fue el día que hablé con él. Antes de irse. ¡No he hablado con él ya, ni lo he visto! –comencé a explicarle– Pero… Sí sentí algo –terminé de decirle sin poder verlo a los ojos.
–Ok –Lucas veía hacía muchos lugares, menos a mí.
Después de un momento de silencio incómodo, se paró y lo imité. Pensé que se iría, pero volteó a verme a la cara, tomó mis manos y:
–¿Tú qué quieres Mimi? –me preguntó –Honestamente…
–¿Qué quiero?
–Sí. ¿Quieres hablar con él? ¿Salir con él? ¿Conocerlo?¿O quieres estar conmigo?
Me quedé callada.
–Ok –siguió él –Yo quiero estar contigo. Creo que todo por lo que hemos pasado no será en vano. Apenas vamos comenzando y siento que ya soy diferente, que las cosas son diferentes. Contigo. Pero eso es lo que yo siento y lo que yo quiero. ¿Y tú?
¿Qué quieres Mimi? Te gusta Lucas, él está aquí. Él quiere estar contigo. Es detallista, ya se comunica mejor… Patricio, fue lindo sí, pero o sea, ¿hasta el final sentiste algo? ¿Será culpa?
¿Será que solamente te gustó la atención? ¿El romanticismo?
Lucas seguía viéndome. Yo seguía sin decir nada.
Dude! ¡Te vas a quedar como el perro de las dos tortas! Patricio ya ni te ha buscado, ¿y si ya sale con alguien más?

¿Quieres perder a Lucas? ¿Quieres ya no hablar con él? ¿No salir con él? ¡Eso es lo que va a pasar!
–Yo también quiero estar contigo –le dije sinceramente y con una sonrisa nerviosa.
Lucas sonrío.
–Ok, entonces tú y yo. Nada de Andrea, nada de Patricio. Tú y yo: Mimi y Lucas.
–Ok. Sí –le dije con una sonrisa más grande.

Decidimos ponerlo en Facebook: “Lucas está en una relación con Mimi”. Los likes y comentarios no se hicieron esperar.
Ya no soy una mujer soltera. ¡Tengo novio! ¡Por fin!
¡Yujúuu!

Debo admitir que se sentía raro. Recordando el momento en que conocí a Lucas y los malentendidos por los que pasamos, realmente es raro que estemos aquí hoy, como novios.

Ya lista para dormir recibí un último mensaje del día: “Buenas noches novia!”, me escribió Lucas.
“Buenas noches novio!”, le contesté.

Saliendo de la conversación, no pude evitar buscar la de Patricio. Sin entrar, porque no quería saber si estaba en línea o no, borré su conversación para después borrar su número de mi lista de contactos.
Ya no lo necesito.

Sin querer analizar mis sentimientos por lo que acaba de hacer, dejé el celular en la mesita de noche e intenté dormir.

Continuará…

5 thoughts on “La Relación que Esperaba

  1. Hola Mimi he segudo tu blog de cerca, jaja no se si esto es verdadero o solo algo que escribes pero si es real me siento MUY FELIZ por ti, te lo digo desde el fondo de mi corazón y te mando muchas buenas vibras 😀

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    • Gracias, pero la historia es ficción! Ya empecé a ponerles “capítulo #” y “Continuará” para evitar confusiones. Admito que aunque Mimi es un personaje en todas mis historias, algunas si son reales, pero esta no.

      Con la historia de Mimi, Lucas y Patricio quiero explorar aquellos “acontecimientos” por los que -creo- tod@s pasamos al iniciar una relación amorosa, pero nada más.

      Gracias por leerme! Después de esta historia me daré un break de la ficción y escribiré cosas un poco más personales. 🙂

      Saludos,
      E.

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