La Impuntual

La impuntual

Capítulo 3

Las cosas con Lucas iban bien: hablábamos todos los días por WhatsApp o teléfono, nos veíamos cuando podíamos, seguíamos conociéndonos y nos divertíamos juntos.
Un día, algo raro pasó: De salir solos, empezamos a salir más en grupo –con los amigos en común, aún no era momento de presentar a los “amigos, amigos” – y, aunque seguíamos hablando, lo sentía diferente.

Mi ansiedad empezaba a crecer, así que decidí compartir parte del problema con mis amigas.

(¿Soy solo yo o es normal que ya no sienta necesidad de contar cada cosa que pasa con Lucas? Antes contaba todo  de otros chavos, con Lucas… Aunque, no lo parezca, es diferente)

–De seguro está estresado, acuérdate que los hombres se encierran en sí mismos cuando tiene un problema. Al rato se pone normal otra vez –me dijo Mariel mientras hablábamos por Skype.

–A lo mejor anda mcon cosas en mente y no es el mejor momento de su vida, tú relax –me dijo Mony en una salida al cafecito.

O tal vez, simplemente me conoció mejor y ya no le gusté.
Tristemente, ese era el pensamiento constante en mi mente, pero nunca pude decirlo en voz alta.

Fui de compras, para estar conmigo misma y distraerme y… –honestamente– para aliviar mi decepción/ansiedad. En los pasillos, de repente:

–¡Mimi! ¡Eit! –escuché a Lucas decir.
Volteé hacia atrás emocionada y agradecida que a pesar de mi apatía ante el mundo, decidí arreglarme para salir.
–¡Lucas! ¡Eit! ¿Qué onda? –le dije mientras lo saludaba de un beso en la mejilla.
–Buscando el regalo para mi mamá, ¿y tú?
–Igual –le dije mientras le enseñaba una bolsa con mis compras… –El regalo de mi mamá y otras cositas para mí.
¡Estaba deprimida y en un centro comercial!, ¿qué podía hacer?

Nos quedamos callados por un momento, no decíamos nada solo sonreíamos. Las dudas me mataban:
¿Ya no te caigo bien? ¿Hice algo mal? ¿Leí mal las señales y solamente somos amigos? ¿Leí mal las señales y querías ser “amigo con derecho” y nada más? ¿Hice algo mal? ¿Estoy gorda? ¿Soy demasiado chaparrita? ¿Eres gay? ¡¿Qué. Está. Pasando?!
–¿Y qué onda? ¿Qué novedades? Hace mucho que no sé de ti –le dije tranqui, relax, pero con esperanza de que captara la indirecta.
–No mucho, la verdad. La vida muy tranquila, mucho trabajo…De hecho.
Baby, por fin lo encontré y ya lo tengo –llegó de repente una chava alta, flaca y de pelo negro intenso y liso perfecto a pararse junto a Lucas, ignorando por completo mi presencia.
¿Baby?
¡¿BABAY
?!
–Mimi, ella es Andrea. Andrea, ella es Mimi.
–¿Qué onda? Mucho gusto –nos dijimos las dos sin sonreírnos, sin darnos beso en la mejilla…ni siquiera la mano.
¿Andrea es tu amiguita? ¿Es tu qué? Para que te diga “baby”. ¿Yo soy tu amiga? ¿Soy tu qué? ¿Quién es quién aquí?

Silencio incómodo. Ni la mentada Andrea ni yo decíamos algo. Lucas solamente nos observaba con una sonrisa que no supe si era nerviosa o realmente disfrutaba la situación.
Fuera lo que fuera, Lucas estaba ahí con ella y no conmigo. No pude con los hechos, toda la decepción del momento me aplastó el pecho y sentí –físicamente– como mi corazón se hacía chiquito por un momento.

–Bueno, tengo que seguir –les dije mientras señalaba el pasillo –Felicidades a sus mamis, nos vemos –les dije sin realmente despedirme, me di la media vuelta y seguí caminando.
Ni modo, no pasa nada. No pasa nada, Mimi. Es solo un chavo. Estás bien. 

En el carro y pensando en los 15 minutos que tenía para salir antes de volver a pagar el boleto de estacionamiento, desbloqueé rápidamente mi celular y busqué Facebook. La aplicación que nos permite a todos stalkear a la persona indicada.
Damn it! –borré la aplicación de mi cel para “concentrarme mejor en el trabajo”. Tal vez esto tenía semanas y yo seguía cual ilusa pensando en Lucas sin saber que él ya se había mudado a “pastos más altos, delgados y lisos…”

Maldita bitch!
La odio.

Profundamente.
Ash! Total!

Llegué rápido a mi casa y agradeciendo que estaba sola –para poder ponerme histérica y dramática, como era necesario– abrí rápidamente mi laptop, entré a mi cuenta de Facebook y empecé a buscar publicaciones de Lucas: “qué guapo corazón!”, “regresa pronto bebé!”, “guapote, vengase ya pa’ Monterrey”, “qué hombre tan guapo!”, eran algunas de las frases que Andrea ponía en las publicaciones de Lucas.
Auch, auch, auch en mi corazoncito.
¿Cómo es que no había visto esto? 
Y yo le seguía coqueteando. Segura de mí misma.
Qué. OSO. 

Triste y decepcionada recordé que mi suerte en el amor nunca había sido buena. Así, en mi mente puse a Lucas en la sección de “solo amigos”, esperando que mi corazón siguiera el ejemplo.

Debo admitir que aún no lo hace.
Estúpido corazón rebelde.

Pasaron los días y mientras no veía a Lucas me sentía mejor. Hablar con él no era doloroso,  pues me imaginaba que hablaba con una amiga y empecé a tratarlo como tal. De hecho, la técnica estaba funcionando.

Me absorbí en el trabajo, evadiendo mis sentimientos y dejando a la herida curarse sin ponerle mucha atención.

Un día tuve que salir a dar vueltas para el festejo del día de las madres, antes de entrar al supermercado:
–¡Mimi! –escuché una voz masculina decir, odiando reconocerla.
¿Estás bromeando, Destino? O sea, de que ¿qué quieres de mí?
–Eit –le dije sonriente pero saludándolo le lejos y sin detenerme a platicar con él. Como si solo nos viéramos de pasada, como si verlo fuera lo más equis del mundo.
Y si está aquí con ella. Corre, Mimi. Corre.

Sé que probablemente estuvo mal y que fue muy obvio que tenía “algo” que no estaba bien con él, pero después de todo, ¿pueden culparme?

Seguí con mis comprar pensando que probablemente él se dirigía hacia el estacionamiento y que ya no me lo toparía.

Mientras estaba en el pasillo de vinos y licores:
–¿Preparándose para la fiesta? –me dijo una voz masculina.
!¿!¿!¿WTF Universo?!?!?!
Volteé y Lucas me sonreía. Tan lindo él con su sonrisa rodeada de su barba linda y su mirada tierna.
Maldito bitch!
Sé fuerte, Mimi. Sé fuerte. 

–Ya sé –le dije sonriente, pero sé que mi sonrisa se vio forzada –Bueno, yo ya terminé… ¡Platicamos! –y me di la media vuelta con mi carrito y seguí caminando.
¿Me veo grosera? ¿Le explico? ¿Le digo? ¡No! ¡¿Él debería de decirme a mí! ¡Somos adultos! ¿Por qué no hablar de frente?
Maybe está haciendo todo esto porque le importa, maybe la tipa esa es solamente una zorra del mal y realmente no son nada, maybe…
¡No! Básate en los hechos Mimi, lo que sabes, lo que conoces. Aunque duela, nena. Tienes casi 30 años, ¿realmente quieres perder el tiempo?

Sintiendo su mirada en mi espalda y cómo cada paso que daba para alejarme de él era más díficil, decidí dejar de engañarme y decidí que en esta ocasión no iba a perder el tiempo esperando algo que no iba a suceder. Después de todo, con casi 30 años y con el deseo de casarme y formar una familia, ¿realmente quería seguir pensando en un chavo que claramente no piensa en mí?

Sí. La verdad es que sí, pero también sabía que no me convenía. Entonces, no me quedaba de otra más que ser fuerte y seguir caminando. Antes de dirigirme hacia las cajas para pagar, vi de reojo hacia atrás y noté que él seguía parado en el pasillo.
Maldita sea! Maldito seas Lucas!

De regreso a casa y atorada en el tráfico, no pude evitar recordar el momento en que conocí a Lucas, en cómo me gustó y sentía que yo a él también pero las circunstancias personales y profesionales no me hacían sentirme segura de mí misma como para acercarme, como para…Hacer algo. Lo que fuera.
Ahora, casi un año después, Lucas está más envuelto en mi vida por el grupo de amigos al que pertenecemos y ahora que me siento bien, que de hecho, siento que podría ser el momento para avanzar. Llegó alguien más a tomar mi lugar.
Dejé pasar mi turno, mi oportunidad.
¿Por qué será? No es la primera vez que me pasa esto: que conozco a un chavo pero el tiempo no es el correcto, y después, cuando por fin lo es, ya hay alguien más ahí. ¿A qué se deberá eso? ¿Será que realmente tengo tan mala suerte? ¿Será que realmente leí mal todas las señales?

Supuse que lo de Lucas fue solamente una linda experiencia, que conocí mejor a un chavo que solamente sería mi amigo y ya.
Vamos Mimi. Recuerda lo que ponen en Facebook a cada rato: El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional.

Admití dignamente mi derrota y vi con esperanza la posibilidad que me daba el estar “vacía” en cuando a situaciones amorosas, pues era una nueva oportunidad de conocer a alguien más–alguien que más vale que sí me corresponda, maldita sea!– en cualquier momento.

Pero olvidé una cosa: La vida da muchas vueltas.

Continuará…

13 thoughts on “La Impuntual

  1. Santo cielo! Que historia mas atrapadora… Me convencí a mitad de la historia de que al final dirías algo como: “Nos vimos en un café y termino aclarándome que ella era solo una prima que estaba de vacaciones en la ciudad y que si eran muy unidos pero, finalmente me pidió que fuera su novia” ¡Algo así! Me muero.
    Si el destino es tan insistente, da el primer paso de hablar sobre la situación, tal vez si sea la prima… Espero.
    Un abrazo fuerte.

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  2. Dios mio, esta historia con Lucas me tiene increíblemente intrigada. ¿Estamos seguros de que Maite es una amiga con derechos? Se que es muy peliculero pero ojalá y sólo sea una gran amiga o algo por el estilo; Mimo deberia ir directa a hablar con él, de ser cierto ha jugado con ella y no se merece que la traten así. Los puntos sobre las ies.

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  3. Me he sentido bastante identificada.
    Supongo que a veces llegamos adelantadas a la vida de alguien, y otras veces… alguien llega tarde a nuestras vidas. Supongo que para que una relación se de, tienen que estar las dos personas en el mismo momento, deben querer estar con alguien y que ambos hayáis llegado en el momento correcto. No te preocupes porque ahora este con otra persona, porque eso significa que simplemente hay que seguir, y que ya aparecera esa persona.
    Un saludo 🙂

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    • Hay una cita de la serie “How I Met Your Mother” que dice algo así como “You got chemistry. You only need one other thing. Timing. But timings it’s a bitch”. A veces encuentras a la persona, simplemente no es el momento. O quien sabe? Tal vez nunca lo será.

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  4. ¿Como es posible? No puedo creerlo! Estaba todo el rato pensando que Lucas daría una explicación, que de verdad si te quería, que saldría todo bien.
    Lucas a roto mi corazon! Muy mal Lucas! Maaal!!
    Animo! Mereces a alguien que solo piense en ti, que te deje las cosas claras y que te quiera. Llegará.

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    • Esa es la cosa. Platicando con amigas y así, nos dimos cuenta de que es muy fácil dejarse llevar por malentendidos, no hablar por miedo y bueno, a lidiar con las consecuencias. Habrá que ver mañana que sucede con la historia 🙂

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  5. Bendito Lucas, que lo agarro del cuello! Esas experiencias son las que uno mejor valora y aprende, son las experiencias que uno mejor se recuerda. La hora, las conversaciones, los detalles, son cicatrices que la vida duramente enseña. ¿Por qué no nos enseñan esto en las escuelas/colegios? Tu te mereces una mejor versión de Lucas.

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