Robar un Beso

Robar un beso

Capítulo 1

Seamos honestos: Hay un momento en que las sonrisas, miraditas coquetas e indirectas ya no son suficientes. Es momento de enviar la señal para que él “te robe un beso”.

Hay un nuevo hombre en mi vida: Después de varias semanas de conocerlo y de saber que él está en espera de respuesta de una vacante en el Distrito Federal, decidí que este chavo no se iría así y nada más. Quería tener un momento romántico con él y lo conseguiría.
¡No lo sé! Tal vez sea la edad o que realmente me gusta Lucas y quiero saber si lo que veo es solamente mi ego engañándome o si es real: Que la atracción es mutua pero el momento en que nos conocimos no es el ideal.

Sea lo que sea, era el momento de acción. Estaba harta de no lograr nada, solía decir que era la clase de persona que prefería un “bueno, lo intenté” a “si hubiera…” y he dejado pasar un montón de oportunidades, pero ¡ya no más!
Quería ver qué más pasaba y fuera mutuo o no, no quería irme con las manos vacías: Haría que Lucas me “robara” un beso, de una forma u otra.
Game on!

(Mami: ¡no leas esto!)

Preparativos
Carne asada en casa de Silvia, con las princesas de EGADE y algunos galanes, punto exacto y especial para mi cometido.
A través de manipulación femenina -lo siento, pero es la verdad y algunas sí lo aplicamos, a veces- logré que Lucas se ofreciera pasar por mí -aunque vivo cerca de Silvia-, logrando así momentos a solas, minutos que no podía desperdiciar.
Opté llevar mi pelo suelto y con mis rizos naturales, esperando que el viento jugara a mi favor y me hiciera verme en todo momento como si fuera una escena de película romántica. Ya saben: chico ve a chica parada en medio de la nada -o, en este caso en medio de la cochera de la casa de Silvia- repentinamente no podría más con el impulso ¡y tendría que besarme! Y…
Ok, no más chick-flicks, Mimi. Por el momento.
Hacer mis labios atractivos era totalmente necesario: Lápiz labial indeleble y tono rojo pasión fue mi elección para hace de mis labios lo más notorio de mi cara, muy cute y sexy. Lucas no podría dejar de ver mis labios. Solamente había que cuidar que el lipstick no pasara a mis dientes.
Sexy…not.

Cargué en mi bolsa un poco de enjuague bucal (travel size) y chicles de yierbabuena. Todo lo necesario para hacer que Lucas no se frenara por razones que si estaban dentro de mi control.

Jugar con los labios, señal infalible 
Según mi experiencia, conversaciones con amigas, películas, videos de youtube, libros y revistas para mujeres, una señal buena de “Bésame” es jugar con los labios constantemente, pero sin verlo a los ojos (una cosa es hacer que él vea mis labios, otra verme como si quisiera algo más), para que él captara la idea.
Así, mientras ayudaba a escoger la música para la carne asada, me la pasé haciendo soniditos con mis labios, como medio aventando besos al aire e intentando llamar la atención de Coco -perrita boxer de la anfritriona- y…
¡Equis! Estaba logrando mi cometido.

Al platicar, ponía mucho uno de mis dedos en mi labio, hacia caras, paraba las trompitas… Estaba en un frenesí total de expresiones faciales, pero llegó un punto en que mis labios empezaron a arder de tanto ¿movimiento? y decidí parar a la hora de cenar.
En la reunión, se decidió que mejor que una “carne asada” se harían “alitas” estilo casero, pero con la famosa salsa picosita.
Cené mucho y tranquila, sin importarme si el embarrarme de salsa en las mejillas y barbilla me haría verme todo menos sexy. La verdad, creo que pertenezco a ese grupo de personas que no puede ser sexy cuando ya está de malas por tener hambre.
Aún así, aproveché la oportunidad que me daba la situación y la salsa que quedaba empecé a limpiarla, lo más cute, sexy y no zorrescamente posible (una cosa era intentar provocar un beso, otra que Lucas pensara que quería algo más), cuando vi que María Andrea me observaba detenidamente.
Damn it!
Oso. Total.
Le sonreí tímidamente y decidí que lo mejor era detenerme un momento, hacer un alto total en mis movimientos  extraños con mis labios mientras comía mis alitas.

Al terminar de cenar. Mis amigas con novio: Luz, María Andrea y Silvia empezaron a recoger rapidamente, demstrando sus habilidades en la cocina (obvio también se lucieron con aderezos, ensaladas y demás para la cena). Los chistes y las burlas amistosas no se hicieron esperar “El grupo de las novias andan con todo”, dijo Vale.
Notando lo que significaba, volteé a ver a Lucas y decidí que yo también quería pertener a ese grupo. Pero en lugar de ayudarlas a recoger -recogí mi plato y vaso, tampoco fui súper mala-, decidí que necesitaba seguir avanzando con Lucas.
Game on.

Empecé a morder mi labio una y otra vez, de repente viéndolo de reojo, de repente viendo a lo lejos, los carros pasar, etc.
Lucas solo sonreía.
¿Sabe lo que estoy haciendo? ¿De qué se rié? ¿Por qué se rié?
Decidí no demostrar mi inseguridad, después de todo “la gente segura de sí misma es la que llama más la atención”, ¿no? Y seguí por unos minutos jugando.
-¿Te arden los labios? -me preguntó Lucas de repente.
¡Aja! ¡Capté su atención! ¿No qué no?
-¡No! Para nada, ¿por? – le dije lo más coquetamente posible.
-¿Por qué los traes todos rojitos e hinchaditos? -me dijo tiernamente y un poco preocupado.
-Ahh…
Damn it! ¿Cómo me veo?
Dejé de morderme los labios y comencé a sentir un ardor intenso. La salsa de las alitas impregnada en mis labios en combinación con el jugueteo y las mordidas constantes hicieron que se irritarán aún más de lo necesario.
Me levanté y siempre sí ayudé a las demás a recoger -¡ok! fue solamente para despistarle que necesitaba verme al espejo urgentemente- corrí al baño y.. Dios. Santo. De Mi Vida.
No parecía Angelina Jolie, parecía un caso de colágeno inyectado mal hecho. Kylie Jenner wannabe.
Cero sexy. Cero game. Cero nada.
Danm it!

De regreso a la cocina: “Mimi, ¿qué te pasó? Te dio alergia algo?” – me dijo Caly con su carita tierna y pecosita llena de pánico.
Genial. Parece que tenía una reacción alérgica.
-Soy un adefesio -le dije triste y decepcionada de mi plan.
Cara de preocupación a mi alrededor.
Oso. Total.
-Ten, ponte esto -me dijo Silvia mientras aplastaba una bolsa de verduras congeladas contra mis labios.
Ahh…Paz interior….
La sensación del frío en mis labios fue como una bendición del cielo (exagerando un poco).
-Bueno, vamos con los demás -dijo María Andrea mientras analizaba con su mirada la situación y -supongo- decidía que no había mucho que hacer más que esperar a que funcionara el frío contra la hinchazón.
¡Noooo!
No estaba lista para dejar la bolsa de verduras.
-Trae la bolsa, Mimi – me dijeron todas cuando vieron que empecé a bajarla.
Oso. Total.
Ni modo, todo sea por ponerme mejor.

Avergonzada, bajé las escaleras hacia el patio con la bolsa de verduras pegada a mis labios. Las gotas de agua -del proceso de descongelamiento- estaban haciendo que se corriera mi maquillaje, mi labial indeleble decidió ceder ante el frío y terminé pareciendo qun intento fallido de imitar al Guasón -el interpretado por Heath Ledger
No era mi mejor momento y Lucas estaba ahí para observarlo.
Al verme bajar las escaleras se acercó sonriendo: “¿Qué pasóoo?”, me dijo mientras tocaba tiernamente la bolsa de verduras.
-Sí me arden los labios -le dije tímidamente.
-Al ratito se te quita. Vente.

Segunda mejor opción
En su carro y listos para ir de regreso a mi casa, tenía dos minutos -solo dos- para poner el ambiente que quería, empecé con histeria total, pero lo más despistadamente posible a buscar la canción que más se acomodara al momento. Mientras esperábamos a que los demás sacaran sus carrosy empezáramos a salir poco a poco, se hizo un pequeño caos vial (muchos carros intentando salir a la vez), conseguí más tiempo con Lucas. Él tiene canciones muy variadas: de banda rock, pop de los noventas y clásica. Encontré la canción de “Kiss me” de Sixpence None The Richer.
¡Aja! Esa mera era la ideal.

Me quede callada por un momento dejando que el mensaje llegara a Lucas.
Equis. Ya, no me importa ser obvia.
-¿Fan de Dawson’s Creek? -me dijo sonriente pero sin voltearme a ver.
Sí, pero no en este momento.
Solamente le sonreí.
Luchando contra el impulso de subir el volumen cada vez que en la canción decían “so kiss me” (entonces bésame), llegamos a mi casa más pronto de lo que pensaba.
¿Qué no eran como dos minutos de camino?
Sentí que fueron segundos… ¡Todavía ni se acababa la canción!
Sin saber muy bien qué hacer y esperando si la siguiente canción era algo de John Mayer, Ed Sheran o algo parecido que creara el ambiente, vimos a mis papás salir de la casa, saludarnos de lejos y subir al coche.
Debo mudarme. Ya.
No hay nada que mate más el momento que el chavo vea a tu papá norteño, bigotón y tierno, pero que serio parece que está enojado, como yo… De alguien lo tenía que heredar.
Lucas los saludó tímidamente con la mano y yo lo imité. Después de ver a mis papás salir, nos volteamos a ver y de nuevo nos quedamos callados. Tal vez solamente estábamos cansados.
Dándome por vencida, empecé a buscar en la bolsa las llaves de la casa. Al quitarme el cinto de seguridad, Lucas salió de prisa del coche y lo rodeó para abrir mi puerta.
Todo un caballero.
Me acompañó hasta la puerta de mi casa y ahí de pie, dí mi último intento. Al despedirme, hice que mi besito en su mejilla fuera más hacia los labios que hacia la mejilla.
(Mami, si estás leyendo esto… Woops!)
Lucas sonrío y me devolvió el beso de la misma manera.
Ok, estamos en la misma página.
Nos quedamos viendo un segundo. Pensé que se daría el momento. Que de hecho, lograría mi cometido y Lucas daría el paso.
-Entonces, ¿mañana vamos al cine?
¿Espera? ¿Cómo? ¿Qué?
Creo que mi reacción  fue muy obvia. Pues solamente me le quedé viendo por unos segundos sin decirle nada.
-¿Quieres ir al cine? -me repitió pero un poco más quedito.
Woo…

Tal vez Lucas no quería besarme -aún- pero quería ir al cine conmigo. Eso es bueno, ¿no?
Después de decirle que sí y de ponernos rápidamente de acuerdo para la salida, él se fue y yo entré a mi casa. En la soledad de mi cuarto pensé que tal vez es cierto lo que dice la gente: Las cosas suceden -o no- por algo, una razón mayor. Tal vez no conseguí ese besito de Lucas, pero conocí algo mejor: salir con él.
Era tanta mi impulsividad y terquedad en lograr que Lucas me robara un beso, segura de que no se daría nada con él, que jamás pensé que tal vez, solo tal vez, pudiera darse un verdadero date.
Wow, un date, que de hecho me importaba y quería. Hace mucho que no tenía uno de esos.
Emocionada y nerviosa, le mandé un mensajito a Mariel contándole todo.
Veamos cómo salen las cosas mañana.

 

Continuará…

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