A la Espera de Respuesta

A la espera de respuesta

Y sí, quería que el título rimara. Bueno, dicen: “La espera es lo peor”.
Not.
Es la lucha interna de no intensear mientras espero una respuesta, eso es lo realmente peor.

Todo comenzó hace un poco más de una semana, cuando durante el festejo de cumpleaños de una amiga, me topé con un chavo atractivo que claramente captó mi atención. Después de varios meses sin que hubiera un pretendido pensé: “Dale”, como dice-canta-rapea Pitbull.
Así, después del fracaso de ligue con Daniel (Reencuentro de un Viejo Amor), en la party de mi amiga me di a la misión de conocer mejor a Luis. Después de un rato de estar bailando, algunas selfies y plática la noche terminó. Y ¡puf! Se acabó la fiesta y ya.
No “¿cuál es tu cel?, “¿tienes WhatsApp?” o “Pásame tu Facebook”… Nada. Ni siquiera me pidió el twitter.
Llegué a mi casa sintiendo el #epicfail en todo mi ser e ignorando todas aquellas solicitudes de mi amiga por aprobar las fotos de la noche.

 Es de sabios cambiar la opinión

Pasaron los días y tocaba “Juevecitos”, reunión semanal con asistencia “voluntariamente a fuerzas” de cada una de las chicas del grupito. Mismo en el que estaba la cumpleañera, la amiga que me presentó a Luis.
–¡Hey! ¿Qué onda con Luis? –me preguntó Valeria.
–¿Qué onda? Pues, ¡nada! Tipo, platiquita padre y así, pero solamente fue en el rato, ya después nos despedimos y ya bye, ¿por qué?
–Pues ¡por eso! O sea, todo el rato contigo y así, o sea ¡todas los veíamos! Se la pasó nada más contigo…
–Ahh, sí. Noté las miradas…
Y el resto del grupo también.
Llegó Carolina junto con las demás chavas y después de cubrir las mismas preguntas que Valeria:
–Pues es que, tipo… ¡Se fue! Nada de “Pásame tu cel, tu Facebook…”, ¡nada!
–¿Y por qué no lo agregas tú? –me preguntó Carolina.
–Pues porque… ¡Oso! O sea, ¡que me agregué él!
O sea, yo no. ¡Qué oso! ¿Para qué lo quiero en Facebook?
–No tiene nada de malo que lo agregues tú, Mimi.
Que no. Que no, que no, ¡que no!
–¡No! Yo sé que no. Pero es como un, o sea, para mí es como un “me gustaste”.
–…O… Un “¡me caíste bien! Sigamos en contacto” –dijo Carolina.
¡Ay! Dude, no manches.
–Sí, es un simple “te vi una vez y por un ratito, me caíste bien… por ende, déjame te agrego a una red social en donde pones dónde estás, con quién y tengo acceso a ver tus fotos, pelis y demás favoritos… ¡Todo lo que una persona necesita para stalkear! Pero tipo…. Solo me caíste bien, swear!” –le dije lo más seria posible.
–No me digas que NUNCA has agregado un chavo a Facebook, que eres de las de: “A mí me agregan”…
Nunca he agregado a uno que me gustara.
–Así como esta situaciones con él, no. Además no es como que, o sea, ¿lo buscó y así o qué?
Dios mío, ya lo estoy considerando.

Después de mucho insistir y animar de mis amigas, me decidí a agregarlo. Ahí mismo, con el apoyo de ellas.
Porque es de sabios cambiar de opinión y porque soy una mujer de casi 30 años entonces si quiero agregar un chavo a una red social después de haberlo visto solo una vez en mi vida, puedo hacerlo. Es normal. La gente hace eso…. ¿verdad?
Ahora solo quedaba esperar a que él me aceptara. ¿Qué tal difícil podría ser eso?

Día 1

Mientras veía y decidía en qué fotos sí etiquetarme y cuáles simplemente dejar en el olvido, noté que había 2 likes en una de las fotos: “A ti y a Luis Sin Apellido les gusta esto”.
Está conectado.
Está en este momento en Facebook.
Tiene la notificación de que le mandé Solicitud de Amistad.
En cualquier momento, Mimi. En cualquier momento.
Nada. Pasaban los minutos y no sonaba ni aparecía la notificación de “Luis ha aceptado tu Solicitud de Amistad”.
Maldito bitch!
Pasó el tiempo y me decidí a hablar con Carolina: “Tal vez se está haciendo el interesante o le da pena. Espérate tantito. No le quites la solicitud. Es buen chavo, te lo aseguro”.
Decidí que le daría un día más. Tiempo suficiente para aceptarme, ¿verdad?
Por Dios… Me siento como una chica de 15 años.

Día 2

Sábado en la tarde, no tenía nada que hacer así que checaba de nuevo Facebook.
¿Alguien dijo “adicción”?
Checaba constantemente la aplicación para ver las notificaciones. Seguía sin tener una respuesta de Luis.
Es solamente una solicitud de amistad, ¿por qué tanto problema?
Mientras me convencía que era lo más equis del mundo si me aceptaba o no, opté por mandarle mensajes de WhatsApp a otra amiga para distraerme.
Obvio terminamos hablando del tema.
–A lo mejor vio la notificación rápido y se quitó, y ya no se acuerda, ¿y si le mandas un inbox saludándolo? –me aconsejó ella tan inocente y llena de ternura.
¿Y qué se dé cuenta que estoy al pendiente? OK, es momento de dejar de pedirle a la gente su opinión.
Las 24 horas que esperaría antes de quitarle la solicitud estaban por terminar.
–¡Sí! Quítalo –me decían unas amigas.
–No, espérate tantito –me decía Carolina.
En buena onda, honestamente, ¿quién necesita una conciencia, o al angelitoy diablito diciéndote qué hacer si una tiene amigas dándote diferentes consejos a la vez?
Ya nada más faltaba el #teamLuis y #teamMimi
–Deja le preguntó qué onda –me dijo mientras sacaba su celular.
–¡No! No manches, dude! ¡No te atrevas! ¡Qué oso! Mejor así, nada más lo quito y ya, no le menciones nada. Sin pruebas, sin nada. Nadie se dio cuenta de nada y ya.
–Ok, pero dijiste 24 horas. Espérate hasta mañana y ya lo quitas. ¿Va?
Soy una mujer de casi 30 años. Esto es incómodo. Esto es infantil… ¿Para qué fregados lo agregaba? Y para que me espero tanto tiempo para quitarlo. Pero como quiera mejor me espero tantito más, por si acaso…

Día 3

¡Esto ya es demasiado!
Mientras hacía los mandados, en el carro empezó la canción “Llama Por Favor” de Alejandra Guzmán. De tararear pase a Karaoke Mode On.
Oso. Total. Pero ya estaba cerca de mi casa y nadie me vio. Swear!
Llama por favooooor
Estoy tan in-de-FEN-¡Sa!
Me falta vo-lun-tad
No me puedo con-cen-trar
y no encuentro la salida, ¡NOOO!

De repente frené en seco. Y démosle gracias a Dios que no tenía carro atrás de mi sino… Woops!
Pero es que ahí, en ese momento, mientras Alejandra Guzmán cantaba yo reaccioné. Estaba cantando junto con Alejandra una canción de desamor, preocupada y dolida por algo tan pequeño e insignificante como una solicitud de amistad ignorada. No “no aceptada”, simplemente ignorada. Ni siquiera era digna de una respuesta.
Maldito bitch!
Y ahí mismo en medio de la calle –dentro de la colonia, casi no había carros… Swear!– agarré mi celular, entré a Facebook, busqué su perfil, y le di click en “Cancelar Solicitud”.
O sea… Me acabo de dar cuenta que era un accidente esperando a pasar… Woops!
No lo vuelvo a hacer, lo prometo y sin hacer changuitos.
Cuando vi que volvió a aparecer “Agregar a mis Amigos”: Listo. Tranquilidad de nuevo. Paz interior.
Por unos segundos:]
Tengo casi 30 años, agregaré o quitaré las solicitudes a mi antojo. No tengo razón alguna para estar esperando aprobaciones. ¡Punto!
Tal vez no debí quitarlo, tal vez solamente necesitaba poquito más de tiempo…
¡No! ¡Mimi! ¡No! Hiciste eso porque se sintió bien, porque te dio paz. Segura de tus decisiones Mimi, segura de tus acciones…
Aún en mi seguridad, decidí que lo mejor era no decirles todavía a mis amigas lo que había hecho.

Día 4

El sol brillaba y yo me sentía adulta de nuevo en control de mis acciones, emociones y sentimientos…
Ok, esto último no tanto, pero una va aprendiendo.
Me preparaba para salir cuando mi celular empezó a ser poseído por notificaciones de WhatsApp.
¡No se emocionen! Era Carolina.
–Mimi, Mimis, Mimita… Luis me habló y me dijo. ¡Lo sé todo! El tipo tiene novia. Sí. NOVIA. No quiso decir porque qué raro que fuera al cumpleaños solo con su alma si tiene novia, ¿no? Pero sí, el tipo tiene novia y por eso no te aceptaba.
Oso. Oso. Oso Mimi. Oso intenso.
–O sea, no sabía si aceptarte o no, porque al parecer la chava no sabe que se fue solo de antro.
A la… Salió bitch el tipo.
Leí sintiendo toda la vergüenza salir a flote en mi ser.
¿Leí mal las señales? ¡No! Las demás estuvieron ahí, vieron… ¿Será que todas estábamos mal?
Sin saber mucho qué decirle a Carolina, le di mi respuesta más fría e indiferente.
–Ahh ok, con razón no me aceptaba amiga. Ni modo.

Mientras terminaba de arreglarme, pensé en todo lo sucedido el fin de semana.

¿Será que realmente se puede confundir la amabilidad con coquetería? ¿Será que ya uno al parecer no puede simplemente platicar a gusto con una persona sin que esta y el resto de su grupo de amigos piensen que hubo atracción? ¿Será que es realmente posible malinterpretar TANTO las cosas?

Después de lo sucedido, tuve un solo pensamiento rondando en mi mente: Tal vez es momento de tomarme un break de chavos. Ponerme en la banca hasta que llegué alguien que realmente me mueva el tapete.

Decidida salí de mi casa a vivir nuevas aventuras que no involucraran ligue. O simplemente hombres. O más bien la mezcla de “hombres-ligue-amor”. Sí. Eso es lo que quiero evitar. Por el momento.

Pfff. Conociéndome… Veamos cuánto tiempo dura.

2 thoughts on “A la Espera de Respuesta

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s