¡Ah! ¡Sí! Por cierto: Feliz San Valentín

Feliz San Valentín

Algo que se supone que debe molestarme –según no sé quién– mientras soy una mujer soltera, es el día de San Valentín. Porque aceptémoslo este es el día del año en que tu situación amorosa sobresale:

¿Tienes novio o estás casada? Recibes flores, pones fotos en collage del regalo, la cena romántica, tú y tu novio, etc. En las redes sociales y recibes muchos likes.
Malditas bitches!
¿Estás soltera? Te reúnes con tus amigas –si bien te va– festejan la amistad y aprovechan la ocasión para ir a bailar.
Solteras unidas jamás serán vencidas (x2)
¿Si mal te va? Te quedas en casa, pides cena a domicilio y disfrutas de tu programa favorito en Netflix.
#foreveralone

Pero, como canta Julieta Venegas: “No se ve, pero siento que hay en mi algo que está cambiando” (Algo está cambiando).

Mientras que yo, Mimi Castillo, a mis 15 años era esa adolescente vestida en una mala combinación de ropa-accesorios rojos y rosas, que gastaba parte de la quincena de mi papá y molestaba a mi mamá para que me llevara a comprar los mejores detalles para mis amigas –sí, San Valentín era una competencia: Quién da los mejores dulces–, me la vivía en frustración total o sacando provecho de mi inner drama queen porque cierta personita a quien acosé y le fue fiel durante mis años de preparatoria jamás me peló.

(Momento para recordar mis años de preparatoria y sentir oso de nuevo).

Sin embargo, ahora, la Mimi Castillo de 29 años realmente le da lo mismo San Valentín.
¿Alguien dijo madurez?
¿Alguien dijo valemadrismo?

¡No lo sé! Pero este descubrimiento personal tal vez sea porque ahora soy Docente y no me veo envuelta en situaciones incómodas en donde veo el desfile de arreglos florales que llegan a las oficinas –específicamente para las chicas de otros cubículos– mientras yo fingía estar ocupada. Muy ocupada.

Más o menos iba así:
–¡Mimi! –gritaba alguna compañera –Tómame foto con mis flores, porfis –me decía emocionada.
Después de hacerlo y de que la susodicha subiera la foto al Facebook:
–Mimi, dale like a mi foto, porfis, ¿sí?

Ese pequeño momento de solamente dos minutos era el más… ¿Qué? “incómodo” de San Valentín, porque era cuando sentía que se notaba que no había perro que me ladrara –o al menos no uno lo suficientemente valiente como para salir a la luz en dicho día–, pero ¡ah! Jamás terminaba con las manos vacías, pues aún como mujer adulta nunca faltaba el típico intercambio de dulces, chocolates o demás entre las amigas cercanas.

Así fueron mis San Valentines mientras estaba soltera. Hasta ahora.

Verán, el ser Docente es como una promesa para San Valentín. Sí, una promesa, pues hay cierta seguridad de que alguien –probablemente una alumnita– te dará algo. Lo que sea. Pero no te irás con las manos vacías.

Entonces, el Día del Amor y la Amistad del 2015 fue un sábado, sin embargo, en oficinas y escuelas se festejó un día antes. Es decir: El Viernes 13.

Chan, chan, chaaaan.

Así, sin realmente impartir clases ese día, asistí a la preparatoria para una junta. Al entrar a la escuela me vi envuelta en lo que parecía un carnaval del amor: Osos de peluche, flores rojas, globos y demás me rodeaban. Las típicas parejitas de novios, las amigas uniformadas para la selfie y la niña escondida en una esquina llorando desconsoladamente, tampoco podían faltar.
Mmm… Ahora que lo pienso bien, tal vez mi deber como maestra era acercarme con ella y ver qué era lo que estaba pasando… Woops! Bueno, siguiendo con el tema…
Mientras esperaba mi turno para la junta, volteé a ver a otros profesores y noté que algunos llevaban en manos algunos regalitos, estaba a la expectativa de toparme a aquellas estudiantes que cada día entusiasmadamente corrían a abrazarme para ver si alguna se apiadaba de mí.
¿Dónde fregados están?, pensé mientras dejaba en una caja un chocolate que me obligaron comprar para una persona que no conozco –pero que al parecer trabaja en el mismo equipo que yo–, para eso del “amigo secreto”.
En vista del éxito no obtenido, regresé a mi casa con las manos vacías: no recibí nada por parte de mis alumnos –la verdad no me topé a ninguno entonces no me puedo quejar–; y ni el profesor a quien le toqué como “amiga secreta” se dignó a dejarme aunque sea un chocolate viejo.
¿Alguien dijo team player?
La verdad no mentiré: el chocolate lo dejé obligadamente y el que se supone que era para mí, ni siquiera me importó buscarlo.

Se llegó el sábado. El mero día del Amor y la Amistad. Además de aquellas felicitaciones en cadena de mis contactos en WhatsApp, el día fue bastante normal.
Ya no me sorprendieron en Facebook los anuncios de compromisos, las fotos de ramos de flores, osos de peluche gigantes y cenas románticas.
A mis 29 años me pasé San Valentín festejando la amistad con quien debía –mi mejor amiga–, platicando y sobre todo aprovechando el momento.  Pues siendo honesta, sé que muy pronto ya no estaremos tan disponible para pasar el Día del Amor y la Amistad juntas.
Ni modo, nos sacrificaremos en el nombre del amor.

Supongo que este año fue cuando realmente no tuve que aprender, memorizar y hacerme coco wash, para comprender que San Valentín es simplemente un día más en el calendario, pero uno que se puede aprovechar para recordarles a esas personitas especiales lo mucho que las quieres.

Así, esta es la historia de lo que viví en San Valentín. Mientras planeé un post sobre la fecha, honestamente pensé que sería algo mucho más dramático que esto.
¿Quién sabe? Tal vez ya maduré.
Pero mejor no canto victoria. Habrá que esperar a ver qué sucede en San Valentín 2016. Cuando tenga 30 años.

¿Y tú cómo pasaste este San Valentín? ¿Fue todo lo que esperabas?

8 thoughts on “¡Ah! ¡Sí! Por cierto: Feliz San Valentín

  1. Antes que nada gracias por tu amistad, te diré que a Dios gracias—Yo—Fui el regalo de mis padres ya que nací ese día y siempre la he pasado bien ya debes de imaginar, dos regalos y dos fechas para mi sólita en un mismo día, este año la pase espectacular a pesar que llevo siete años sin pareja, la pase bien llena de paz y de amor junto a mis seres amados.

    Me encanto tu entrada, que Dios te bendiga la vida junto a los que amas en tu hermoso corazón.

    Mil abrazos

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  2. Que gracioso, me has hecho viajar a esos días de San Valentin en mi colegio, donde ponían un buzón animo para mandar cartas a tu amado y que luego la repartieran, tenias que poner nombre y curso del amado jajajajaja. Que tiempos aquellos.
    San Valentín esta sobre valorado, pero siempre hace ilusión que algún detalle caiga. Mi san Valentín lo célebre con mi pareja, fuimos a comer y luego a patinar en patines de linea. Fue como un día cualquiera, pero es un día (como tu dices) para recordar a la gente que queremos, que la queremos.

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    • Sí, las veces que me ha tocado tener novio durante la fecha, ha sido todo muy tranquilo. Cenita y película, es un día más después de tood, pero está padre pasarlo en pareja (si se tiene) o con los amigos… Un día bueno para recordarle a la gente que se le quiere y nada más.

      Liked by 1 person

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