Cita a Ciegas

Cita a ciegas

Después de los éxitos no obtenidos de conocer a chavos por medio de aplicaciones… OK, por medio de Tinder… Decidí que tal vez debería de probar suerte e intentar conocer a aquellas personas que siempre me quieren presentar porque “es muy buen chavo y creo que súper quedan”.
Bueno, esta historia es sobre ese “buen chavo” con el que –según mi amiga– “súper quedaba”.

Un día, Daniela me mandó un mensajito por WhatsApp, tenía un amigo a quien quería presentarme: “Le voy a pasar tu cel, ¿va?”, me dijo. “OK” fue mi respuesta  y quedé a la espera de recibir un mensaje, llamada o señales de humo del susodicho. Mientras, Daniela y yo platicábamos:

–¿Cómo es?
–Es más alto que tú, pero no tanto… Está medio chubbycito, la verdad… Cachetoncito y tiene barba….
Barba. Uh… Sexy….
–…Pero te juro que es súper buena onda, Mimi. Súper buen chavo.
–Ok, ok… Me ganas con “tiene barba”.

Y que empiece la función
Algo que Rodrigo probablemente no sabe y con lo que no contaba era que yo estaba hablando con Daniela por WhatsApp en el momento en que decidió contactarme.
Yeap. Es difícil sino imposible que una amiga le diga a otra que le quiere presentar a alguien y no empiecen a hablar de eso.
Entonces, yo tenía mi hermoso celular en mis manos cuando de repente alguien me marcó y colgó apenas timbró una vez.
¿Habrá sido él? ¿Se equivocó alguien de número?
Segundos después recibí un mensaje: “Hola Mimi, soy Rodrigo amigo de Daniela, me preguntaba si quisieras ir a un café o a cenar o al cine para conocernos. Lo que tu gustes, yo invito”.
Ay, cuero. Le debió de dar pena marcarme y mejor decidió mandarme un mensaje.
Nos pusimos de acuerdo en fecha, hora y lugar.
–¿Cómo te reconozco? ¿Qué te pondrás?
Dude! ¡Soy mujer! No tengo la menor idea de qué es lo que me voy a poner, tengo que hacer un inventario de mi closet, ver diferentes outfits, decirle a quien más confianza le tengo para ver su opinión… ¡Decidir es un proceso largo!
–Emmm….
¿Qué tengo mucho? ¡Posibilidades!
¿Amarillo chingame la pupila? ¿Rosa cursi? ¿Rojo pasión?
–Iré… De rojo, ¿y tú?
–Mmm… No sé aun, pero buscaré a la chica de rojo 😉
¡Ay sí! Tú si tienes tiempo de decidir, ¿no? Maldito bitch!

Y nos vimos en un café
El punto de encuentro: Starbucks de Paseo Tec. Territorio público y céntrico para ambas personas, con varias salidas “de emergencia” en caso de ser necesario.
Llegué puntual, aspecto común en mí. Él ya estaba ahí. Muy bien por él.
–¿Rodrigo? –le digo a un chavo que está sentado en una mesita cerca de la puerta principal.
–¿Mimi? –me dice mientras se para y me saluda.
Después le digo que entremos, pedimos los cafés y nos sentamos. Empezamos con las preguntas típicas, después de cómo 15 minutos nos quedamos sin tema de conversación. Teníamos menos que nada en común. Por lo que se dio paso al silencio incómodo.
–¿Qué buscas? –me pregunta de repente.
Me le quedo viendo con cara de duda.
–O sea, ¿qué andas buscando ahorita? ¿Por qué estás aquí?
–¡Ah! Pues… Lo normal: conocer y ya.
–¿Nada más? ¿No estás buscando nada? O sea, nada más salir por salir…
–O sea, no salgo nada más por salir, no es como que salgo con TODOS, pero… Si, solamente conocer y dejar las cosas fluir. Sí, me gustaría tener novio, pero no todo chavo que conozco es para eso o con esa intención. También está padre hacer nuevos amigos.
–Ok. Yo sí estoy buscando pareja.
Ok, directo al punto… Es mucho después de un frappé del Starbucks.
–¿Te dijo Daniela cuántos años tengo?
–No, pero te ves… Tienes como… ¿Qué? ¿Unos 32, 33?
–Tengo 37, en marzo cumplo 38.
Casi 10 años mayor… Ok.
–Ahh, Ok. ¿Sabes cuántos años tengo yo?
–Sí, Daniela me dijo que acabas de cumplir 29, ¿no? Hace poco…
–Sí, en diciembre… ¿Entonces Daniela si te hablo de mí?
–Sí…
Maldita bitch!
–¿A ti no te dijo nada de mi?
–Nope. No mucho la verdad –respiré profundo, por alguna razón me molestó no haber llegado con la misma cantidad de información –¿Y qué te dijo Daniela de mí?
Para saber si tengo que hacer control de daños…
–Ok. Me dijo, a ver… Me dijo que eres trabajadora pero que no has tenido mucha suerte profesionalmente, me dijo que te gusta escribir y leer, bla bla bla –siguió contándome algunos aspectos compartidos por mi súper amiga del alma.
La verdad sentí que Daniela le había contado casi todo, o mínimo lo suficiente como para que yo no tuviera ya nada que decirle.
Maldita bitch!
–Ok…. Bueno…
–¿Por qué no ser honestos? Decirnos cómo somos, tal cual… ¿Qué tenemos que perder? –propuso muy animado.
–Ok, bueno, ¿cómo qué quieres saber?
–Mmm… Si quieres empiezo yo: Tengo 38 años, estoy buscando a mi esposa…
Wow. Fuertes declaraciones, mucho para un café, pero OK.
–… Me siento listo, quiero dar el paso, pero no he encontrado a la susodicha, entonces ahorita la estoy buscando y por eso estoy aquí, quiero conocer chavas y pues ver si una de ellas es con quien podría dar ese paso, ¿verdad?
–Ok…
Me empezó a dar como ansiedad. Sabía que pensar que yo podría ser esa “esposa” era muy egocéntrico de mi parte. Que de hecho yo también estoy “buscando” a ver con quien puedo tener una relación de noviazgo y todos los demás pasos que le siguen… Pero había algo. Tal vez el que lo dijera tan directamente, ¡no lo sé! Pero empezó a incomodarme.
–¿Qué más? ¡Ah! Pues… algo como “raro” en mí es que me encanta Miley Cyrus: Tengo sus CDs, posters, tengo una taza con su foto, ¡me encanta la tipa! Esa es mi mujer ideal. Así tal cual como es.
Ok, entonces estás buscando una chica preparada para ser tu esposa, pero al mismo tiempo que tenga la actitud de Miley Cyrus. Seguro la encuentras pronto ¡Suerte con eso, amigo!
–Ok….
#Epicfail.
–Sí, la verdad siento que la admiro mucho, me encanta ella, sus canciones me ponen de buen humor, me sé todas sus canciones. De hecho mi familia sabe que para mi cumpleaños o lo que sea, lo más fácil  de regalarme es con algo de ella. De hecho hace poco un amigo me dio una playera con la foto de ella sacando la lengua.
–Ok…
Entonces tú a tus 38 años como yo con los Backstreet Boys cuando tenía… 12.
–Mira –me dice mientras saca el cel y empieza a buscar algo con una sonrisa. Me enseña la foto.
Y ahí estaba: Él sonriente y orgulloso con su playera blanca de Miley Cyrus sacando la lengua. Como buen fan número uno.
Sáquenme de aquí.
–Ok, mi turno. –Le digo mientras en el WhatsApp escribo “911” en una conversación y lo copio el mismo mensaje en todas mis conversaciones –Sí, me gustaría tener novio. Pero no me molesta si con un chavo solamente se da una amistad, no tengo tantos amigos hombres entonces… Quiero ser escritora. Tengo un blog en donde cuento anécdotas personales y así…
Algo importante, algo importante. Sí él dijo algo que asusta tienes que ponerte al nivel. Asústalo, Mimi. Asústalo.
Es muy difícil asustar un chavo: Sobre todo cuando él ya lo hizo…
–… A veces intenseo. Puedo llegar a ser dramática, pero creo que me sirve para el blog… Y…. no sé qué más decir.
–¿Te quieres casar? ¿Tener hijos? ¡Vaya! ¿El paquete completo?
Miente.
–Pues…. O sea, sí, pero ahorita no, la verdad. Tengo 29 años, no pasa nada si me caso en unos tres años o así… Y pues hijos, yo creo que sí. Digo también depende que diga la otra persona, ¿verdad? –intento decirle de la forma más indiferente que puedo.
–¿Te gusta cocinar?
Miente más.
–¡Ay! ¡No! Me da flojerita. Entre cocinar y comerme un cereal o pedir a domicilio, jamás voy a querer cocinar. ¡Qué flojera!
Me sentí mal. Estaba mintiendo deliberadamente.
Él siguió con sus preguntas sobre matrimonio, hijos,  planes a futuro y yo me convertí en otra persona:
–Me encanta ir de antro. Voy normalmente de que juevesitos, los viernes, sábados… El domingo pues para aliviar la desvelada, ¿ya sabes? Ja, ja, ja. Pero sí me gusta y a veces le doy hasta como las cuatro de la mañana, todo depende del grupito con el que salga. Pero digo, tengo que aprovechar que estoy joven y así.
(Por cierto, escrito este post un sábado en la noche, mientras estoy en mi cuarto en pijama y viendo Scandal por Netflix #partygirl)

Después de terminar el cuestionario, de notar que ninguna de mis amigas respondió a mi “911” y ver su cara decepción no pude evitar sentirme mal:
No era un mal chavo,  probablemente sea una buena persona, pues hay una razón por la que Daniela pensó que tal vez podríamos haber hecho match –explicación que tendrá que darme en unos momentos–, pero realmente no vi que tuviéramos algo en común.
Mientras que él estaba listo para dar el gran paso –con casa y mascota al parecer, solamente le faltaba la chava para hacer un hogar–, yo  estaba y sigo en la búsqueda de un chavo donde la atracción sea mutua, que me quiera conocer, si se da inclusive tener un noviazgo y por fin ya no preocuparme de con quién fregados voy a ir a las bodas de mis amigas. Hasta ahí. ¿Lo demás? Bueno, eso se dará con el tiempo con el chavo correcto.

Tal vez mi mentalidad fue cerrada, pero sentí que si Rodrigo estaba en la búsqueda de esa personita especial –alguien que como él quisiera dar el gran paso en poco tiempo– lo peor que podía hacerle era obligarlo a perder el tiempo. Y la verdad – seamos honestos– podrá leerse exagerado pero con 29 años tal creo yo tampoco debería de perderlo. Si no queremos lo mismo….

Rodrigo amablemente me preguntó si me gustaría pasar a cenar o ir al cine después del café, pero le dije que tenía otro compromiso al que no podía faltar. ¿Para qué extender la cosa?

Él ya tenía un propósito, una meta, la cual era un poco diferente a la mía. Tal vez sacar el cobre fue una buena decisión: Se dijeron intenciones, lo que se busca y lo que se quiere para el 2015, no fuimos compatibles. Ni modo. Next!

Camino a casa empezó a sonar mi celular con notificaciones: “¿Qué pasó Leva?”, “Qué onda amiga, ¿todo bien?” y demás respuestas a mi “911”.
Ignoré toda notificación, busqué el celular de Daniela, esperé a que contestará y sin darle oportunidad de que me saludara:
Dude! ¡Te tengo que contar! pero primero explícate…

Mientras hablaba con Daniela pensé que tal vez tampoco sería tan bueno eso de las citas a ciegas, al menos no a solas, primero algo más casual, tranqui. Juntarnos en grupo y conocer, ¡no lo sé! Tal vez este tipo experiencia, como por lo que acabo de pasar, es una de esas razones por la cual la gente le tema a las famosas “citas a ciegas”.

9 thoughts on “Cita a Ciegas

  1. En mi vida, jamás he hecho una cita a ciegas en el plano romántico. Lo más cercano que he llegado es a encontrarme a un chica que conocí en Internet. Pero puedo imaginar la cantidad de preguntas que se formulan en nuestra mente con respecto a esa persona que vamos a conocer y también sobre nosotros mismos ¿Le gustaré?¿Será la indicada?¿Me veo bien?… La historia es diferente si se trata de conquistar a alguien que acabas de conocer.

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  2. Así es, supongo que las preguntas son diferentes cuando verás a alguien a quien quieres conquistar más que a alguien que apenas vas a conocer. Mientras que en el primero todo es más emocionante y de nervio, en el segundo creo que se presta a que la situación sea solamente muy incómoda.
    Saludos,
    EG.

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