Hambre por mariposas. Final

Hambre por Mariposas Final

Algo que he fallado en mencionar es que Marianita tiene una relación estable de cuatro años. Su noviazgo es de esos que hacen que las chavas solteras queramos tener novio también.

Entonces, en su estabilidad ella se ha dado la misión de ayudar a sus amigas solteras a conocer chavos, siendo ella el primer filtro: es buen amigo, es trabajador, le gusta bailar, no es borracho, etc, etc, etc… (la verdad esto es solo un ejemplo, no sé cómo haga su primer filtro, solamente sé que confío en ella y en su opinión).

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Hambre por mariposas. Parte 3

Hambre por Mariposas. Parte 3

Una salida de sábado intenso: El lugar perfecto para llevar a cabo mi plan maestro para conocer mejor a Fulanito.

  1. Invitarlo a la carne asada de Silvia. (¡Listo!)
  2. Poner música padre.
  3. Hacer que la gente se anime a bailar.
  4. Bailar con él.
  5. Asegurarme de que haya un momento en que nos quedemos solos para platica (y sí, con ‘platicar’ me refiero a eso: platicar).

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Hambre por mariposas. Parte 2

Hambre Por Mariposas. Parte 2.

Mi amiga –llamémosla… ¿Marianita? Sí, Marianita me gusta– me dijo de ir al main entrance, a un restaurante-bar-antro de esos que están de moda en Monterrey para que conociera a uno de sus amigos porque “es muy buen chavo y creo que se podrían gustar”.

Como buena mujer joven, regia, por fin ¡empleada!, sin planes para el sábado en la noche…Y bueno, soltera. Accedí.

Entonces me arreglé y bla bla bla… Pasé por Marianita a su casa y de ratito llegamos a la plaza que no conocíamos muy bien y después de perdernos en el estacionamiento –y por fin dar con el elevador– entramos al lugar de donde provenía el estruendo de la música hip-hop.

Entonces la noche comenzó:

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La maldición de las entrevistas

La Maldición de La Entrevista

Algo en lo que desempleados y trabajadores activos podemos coincidir es que en la búsqueda de empleo –ya sea para conseguir uno o cambiar el que se tiene– es necesario asistir a muchas entrevistas –a menos de que a la primera lo consigas, ¡maldito bitch suertudo del mal! – y prepararse para esas es inevitable.

Algunos podríamos considerarlo como la racha de una maldición. Vas a muchas, consigues nada.

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Hambre por mariposas

Hambre Por Mariposas

El vestido me quedaba apretado, podía sentir la forma en que se encajaba en mi abdomen y los muslos, y como los tirantes se marcaban en mis hombros.

Estaba sentada incómodamente en un sillón bajo, largo y de color blanco que absorbía y adoptaba los colores que iban cambiando al ritmo de la música: rojo, verde, azul, morado, amarillo y rojo de nuevo; así una y otra vez. El lugar estaba a reventar: La mayoría de las personas se encontraban de pie, platicando a pesar de que el estruendo de la música hacía imposible entender lo que los demás decían.

¿Me voy? ¿Me quedo? ¿Me voy? ¿Me quedo?, me preguntaba mientras veía la hora en mi reloj y siendo cada vez más consciente de la sensación de vació en mi estómago.

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