Dinner date! Yo y mis pensamientos

Dinner Date

Hay cierta belleza en cenar sola. Al menos eso es lo que pienso. Y no me refiero a cenar sola frente al televisor o con el celular, tableta u otro aparato electrónico que se le parezca. No.

Me refiero a cenar como Dios manda: En la cocina, aunque sea el “recalentado” de ayer (o en mi caso las sobras de la ensalada de atún que hizo mi mamá a mediodía), en la mesa, poner el mantel, el tenedor, tu plato (ok, este si era desechable) y tu refresco.

Creo que el momento tiene cierta belleza porque puedes relajarte -ok, en este momento NO estoy relajada porque me estoy asando, en serio que ¡me derriiitoooo! ¡Me derriiitoooo!- pero puedes tranquilamente, sin presiones, sin preguntas ajenas, ni vanidades, explorar tus pensamientos y sentimientos, y simplemente reflexionar.

Así que, en vista del éxito no obtenido de ir a cenar con Mariel -solamente las personas que nos conozcan entenderán porque- y que una solamente puede stalkear a una persona hasta cierto punto, me decidí por cenar sola y como Dios manda, sin embargo…

A mitad de mi cena –OK, un poco menos de la mitad- Volví a tomar mi celular -¡al menos lo intenté! Eso de cenar sin aparatos y bla bla bla- e instintivamente abrí el Whatsapp, abrí la conversación que tengo con… Vamos  nombrarlo:“Ricardo” y no me salía en línea, pero tampoco la última conexión, ¡no salía nada! Entonces…

¿Y si me bloqueó?, ¿por qué no sale nada?

OK, Mimi, !Relax¡

Estoy paranoica.

Me decido a teclear no más porque sí, alguien me enseño que eso ayuda al Whatsapp a “reaccionar” más rápidamente.

¿Pero y si está conectado y sale “Escribiendo…” y lo ve y luego se da cuenta de que no le mandé nada?

Ok, mejor no escribir nada.

Dejo el celular en la mesa, pero con la conversación abierta a ver si me sale su estado de conexión.

Intento seguir cenando mientras observo como halcón mi celular.

¿Por qué no tiene foto? ¿Qué le cuesta poner una foto?

Decido dejar de ver el celular, tal vez se siente “presionado” por mí. Tal vez es como eso de “agua vigilada nunca hierve” pero “Whatsapp observado nunca pone el estado de conexión”.

Mi celular vibra y emite sonido. Me espanto.

¡Uh!

¡Falsa alarma! Juegan con mis sentimientos, no es él.

Contesto de mala gana en la conversación.

Decido cerrar el Whatsapp.

No voy a mendigar atención, no voy a estar rogando. No soy esa clase de chava. No, no y no.

Entro a Facebook, muevo rápidamente mi dedo mientras busco actividad de “Ricardo”.

¡Me eliminó! ¡Por eso no me sale nada! ¡Chincheros! ¿Por quéeee?

Me decido a buscar en su perfil, a ver si me sale algo nuevo.

¿Y si tiene esa a aplicación que dice quienes visitan los perfiles? ¿Saldré? ¿En primer lugar? ¿Es eso real? ¿Realmente sirve? ¿Cómo funciona? ¿Es por búsqueda? ¿Y si entro a través de la sección de amigos? ¿Por qué no existe eso para Android? ¿Existe?

Me meto rápidamente a Google Play, busco algo parecido.

Regreso a Facebook, doy click en la lupa y pongo su nombre: Ricardo.

Primer resultado.

¿Es eso normal o debería preocuparme?

Noto que me aparece la opción: Seguir.

¡Ah! Yo lo dejé de seguir…

Lo recuerdo. Siento alivio.

¡Por eso no me salía nada!

Sí, lo admito: Lo dejé de seguir en Facebook para no estarme torturando viendo sus publicaciones de lo que hace: si sale o no, con quién, entre otras cosas, para no “intensear”.

Claramente… #epicfail.

Empiezo a ver su muro: Se etiquetó en lugares…

Un par de fotos de una reunión…

¡Uh!

Nueva foto de perfil. La abro. Hago zoom “para verlo mejooor”.

¡AWWWWWWWW!

¡Barbón! ¡Hermoso!

Sonrío y empiezo a jugar con un mechón de mi pelo y me doy cuenta de que me chiveo…

…Con una foto.

Me controlo. Intentó ver con quien está en la foto.

Se cierra o algo pasa.

¿Qué hice?

¡¿Le di like?! ¡¿Le di like?!

Abro rápidamente mi perfil, opción de registro de actividad. Le doy actualizar.

Veo nerviosa la ruedita de actualización.

Actualízate, damn it!

Último registro: A Mimi Castillo le gusta…

¿Le gusta? ¿Le gusta? ¡Nooooo!

¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No!

…Le gusta el enlace de Silvia.

Respiro. Falsa alarma.

No eres esta persona Mimi. Tú no stalkeas. Tienes 28 años. No estás para esto. No es necesario.

Regreso a la lupa y borro mi historial de búsqueda. Borro toda evidencia del stalkeo.

Cierro la aplicación y bloqueo mi celular, regreso a mi cena.

Esto es demasiado, somos personas adultas, deberíamos de poder hablar y decir cosas sin temer que la otra persona se aproveche y se porte como un patán por eso.

Le voy a decir a…

Llamémosla “Juanita”.

… Juanita que le saque sopa a Ricardo. O que le diga “creo que le gustas a Mimi”, es un creo, no le está asegurando, le está diciendo que sospecha, a ver qué hace, a ver cómo lo toma, a ver cómo reacciona, qué le dice. Sí, haré eso.

Agarro de nuevo el celular.

Le escribo a Juanita por el Whatsapp, me contestará después. Idearemos algo.

A lo mejor me estoy adelantando. Mejor no hago nada. Mejor así. Si las cosas no pasan es por algo.

“Si es para mí aunque me quite”. “Si es para mí se dará” y todas esas cosas que me dicen.

Me contesta Juanita, le comento mi idea. Me da su opinión, veremos qué hacer después. Armaremos un plan.

Mejor no. Tengo 28 años, no voy a mendigar amor. No me merezco esto. Él también debe de buscarme, me buscará si le intereso, sino pues…será otro y ya.

Quiero hablar con él, hace mucho que no sé de él… Desde… El sábado.

Hoy es lunes (bueno, mientras escribo esto).

Abro de nuevo el Whatsapp, su conversación.

Ricardo
últ. vez hoy a las

¡JA! Hasta creen que diré cuándo. No sé si hay alguien leyendo, pero por si acaso no pongo hora. Uno nunca sabe quién puede estar leyendo.

¿Qué le digo? ¿Qué le digo?

No tengo ni una razón, ni una excusa para hablarle más que “porque quiero”.

Soy una mujer adulta, no necesito escarbar para encontrar una excusa, si no tengo razón alguna para saludarlo, no lo haré. Hasta que tenga que hacerlo.

Me la paso diciéndome que soy una mujer adulta, ¿es normal? Le preguntaré a Ale si ella hace lo mismo. Mañana, sí. Ahorita ya está dormida.

En línea.

¡Lo invoquéeee!

Ricardo
últ. vez hoy a las…

¡Maldito bitch!

¡Salúuuudameee!

Bloqueo el celular, lo volteo y lo alejo de mí. Regreso a mi cena.

Tal vez debería de saludarlo nada más porque sí, digo, se supone que las mujeres debemos de mostrar interés, ¿no? Es como que él no sabe todo esto, ¡no sabe nada! Bueno,  no es tonto tonx. Lo sospecha, probablemente…

¿O es mejor esperarse? ¡Ay! Tengo mucho tiempo soltera, ya no sé cómo es esto, por eso estoy soltera, necesito consejos, necesito a un caso de éxito… Mañana le pregunto a Ana a ver qué me dice.

Chincheros, yo aquí de mensa cenando sola y pensando y viendo que hacer, ¿y él? A guuusto, tranquiiiilo. ¡Ay! ¡Ya! ¿Él piensa en mí? ¡No! Entonces yo en él tampoco. Punto.

Me levanto para buscar en la alacena más galletas saladas para terminarme la ensalada.

Pero a lo mejor es por eso, o sea, debería primero saber qué es lo que busca él y cómo le gustan las chavas, ¿pero cómo? ¿O sea y si le pregunto y se da cuenta o si cree que le gusta a Ale o a Juanita?

Pero sí necesito saber, ¿le molestará o algo así que no tenga trabajo? A lo mejor piensa que soy una nini adrede, una mantenida o así… ¿Le importará que yo no tengo maestría?

¡Ay! ¡Ya!

¡Mimi! ¡STOP!

Hammer time! 

Tu tu tu du, tum tum, You can’t touch this!

Tu tu tu du, tum tum You can’t touch this!

Oh! Oh! Oh! Oh!

Oh! Oh! Oh! Oh!

Debería de aprenderme los pasos.

Escucho que mis papás llegan a la casa.

Termino de cenar pero en compañía de ellos,  subo a mi cuarto y mientras escribo la “aventura” de mi cena, llego a una sola conclusión:

Necesito ayuda.

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